La profecía es un don divino que ocasionalmente heredan algunos hombres y mujeres mortales. El séptimo hijo de un séptimo hijo tiene probabilidades de nacer con el don de la profecía, pero en estos tiempos de familias reducidas, tales personas son raras. Algunos miembros de la aristocracia de las hadas, en especial la reina, pueden ver el futuro, pero no son buenos profetas porque no se preocupan de mirar el mal. Los elfos, pixies, gnomos y criaturas similares se jactan a menudo de poseer el don de la profecía, pero tienden a inventar historias fantásticas para divertirse. El mortal que las crea corre peligro de quedar terriblemente desorientado. Los magos, hechiceros, brujas y chamanes dedican enormes esfuerzos a investigar la ciencia de la profecía. Algunos aseguran conseguirlo interpretando las formas y colores del humo que sale de una hoguera de matricaria, agrimonia, malva, madreselva, tanaceto, rubia y otras plantas que hay que recoger en fases concretas de la luna, secarlas colgando de las vigas del techo para que absorban el poder de los demás encantamientos, y mezclarlas según una receta en la que no hay dos hechiceros que coincidan. Así pues, más vale dudar de las predicciones obtenidas con este proceso. Ni siquiera el gran mago Merlín, que poseía el don de la profecía en un grado considerable, pudo prever que si seducía a la Dama del Lago se vería forzado a pasar la eternidad prisionero en el tronco de un roble. Y yo, aunque no soy la séptima hija de un séptimo hijo y mucho menos pertenezco a la aristocracia de las hadas (más quisiera) Gracias al reto #color y sabor del mes de junio cuya verdura elegida ha sido el nabo, puedo profetizar, que este plato de hoy que nos trae regalos del huerto y también del mar te dejará prisionero de sus sabores como así quedó el mago Merlín tras seducir a la Dama del Lago. Para ti:
NABOS, ALGAS, VIEIRAS Y GAMBAS CON SALSA DE CORAL,
SOBRE LECHO DE GUISANTES.
Ingredientes:
Unas ramas de romero.
10 gr. de alga Wakame deshidratada.
½ cebolleta tierna.
Unas hebras de azafrán.
½ vasito de vino oloroso.
6 gambas grandes sin cocer (retiramos y reservamos el interior de sus cabezas, sin patas ni cáscaras).
2 vieiras con coral congeladas (retiramos y reservamos su coral).
2 c.s de aove.
Sal (opcional)
Para la salsa de coral:
1 c.s de aove.
½ cebolleta picada muy pequeñita.
El coral de las vieiras y el interior de las cabezas de las gambas.
75 + 25 ml de leche evaporada.
½ c.c de maizena.
Sal (opcional)
Para el lecho de guisantes:
150 grs de guisantes (mejor frescos) cocidos y escurridos.
1 c.s de aove.
3-4 ramas de perejil.
Sal (opcional)
Para la decoración:
Hojas de perejil, láminas de rábano, guisantes cocidos, bastoncitos de manzana, sal negra.
Elaboración:
Empezaremos con las algas Wakame: Parecerá poca cantidad, pero hay que tener en cuenta que una vez hidratadas las algas aumentan 14 veces su peso seco.
Para hidratarlas las sumergimos en agua durante 20 minutos. Les cambiamos el agua y mantenemos a remojo 20 minutos más.
Pelamos y vaciamos el interior de los nabos con un sacabolas. Los cocemos al vapor, poniendo en el agua sal y las ramas de romero, para que los nabos se impregnen de su aroma. Cuando estén tiernos, apagamos el fuego y reservamos (unos 10-12 minutos).
Limpiamos las vieiras y retiramos el coral (lo utilizaremos para la salsa). Partimos una rodaja de cada vieira que reservaremos para ponerlas a la plancha en el último momento y servirán como decoración de nuestro plato. El resto lo picamos muy menudito.
Pelamos las gambas, retiramos el interior de las cabezas (procurando que no vayan patas ni cáscaras y lo reservamos junto con el coral de las vieiras) y picamos las gambas en trocitos.
En una sartén ponemos 2 c.s de aove y ahí pochamos la ½ cebolleta muy picadita.
A mitad de la cocción le añadimos unos hilos de azafrán y
Salsa de Coral:
Pasamos la salsa a un bol y reservamos (se puede calentar al micro en el momento de servir).
Crema de guisantes:
Reservamos algunos guisantes para decorar.
En el vaso de la batidora ponemos los guisantes, las hojas de perejil y el aceite y lo trituramos todo muy, muy bien. Pasamos la crema por un colador de malla muy fina (lo que quede en el colador, que es poco, lo utilizaremos para el interior de los nabos, aquí no se tira nada)
Los bastoncitos de manzana (una ácida tipo Granny Smith) van de lujo con la dulzura de los guisantes.
Rellenamos los nabos poniendo primero un poquito de lo que quedó en el colador de la crema de guisantes. Añadimos el relleno de algas con vieiras y gambas y reservamos. (los podemos calentar al microondas al momento de servir)
Si la crema de guisantes está fría, la calentamos unos segundos al microondas, removiendo un par de veces (para que se caliente por igual).
Colocamos la base de crema de guisantes, encima uno de nuestros nabos rellenos y napamos con la salsa de coral caliente.
Justo cuando vamos a acabar de decorar el plato, en una sartén con una gota de aceite doramos las láminas de vieira reservadas y las colocamos sobre nuestros nabos.
Decoramos al gusto.