Natillas

Ya estoy de vuelta, vuelvo a publicar después de una pausa navideña más larga de lo que pensaba. De hecho, en realidad, ni siquiera me había planteado hacer una pausa navideña pero al final surgió así. Han sido días en los que he disfrutado mucho de la familia y de los amigos; he pasado muchas tardes con el pequeño de la familia, con nuestro Mateo que ya tiene once meses; he cocinado muchísimo pero sin fotografiar nada; he disfrutado de sofá y buena compañía y he seguido visitando vuestras cocinas pese a mantener la mía cerrada por vacaciones. La verdad que pese a que la Navidad no es mi época del año favorita (más bien lo contrario) esta que acaba de terminar ha sido bastante agradable pero ahora, ya finalizada, vuelvo a dar vida a este rinconcico; vuelvo a poner en marcha mis Cosicas dulces y alguna salada y lo hago con una receta de las de toda la vida que además es sencilla a más no poder: natillas de las de toda la vida, con sus yemas de gallinas felices y su galleta flotando en ellas. Fácil, sencillo, sin secretos pero deliciosas. Espero que os gusten.


Ingredientes:
4 yemas de huevo.
5 cucharadas de azúcar.
500 mililitros de leche.
Media cucharadita rasa de maicena.
La piel de medio limón.
Una rama de canela.
Canela en polvo.
Galletas tipo María
Elaboración:
Ponemos a hervir la leche junto a la canela en rama y la piel de limón. Una vez que rompa a hervir apagamos el fuego y dejamos que se atempere (sin retirar la canela ni el limón).

Mientras tanto mezclamos muy bien las yemas con la maicena y el azúcar.

Se va agregando sobre esta mezcla la leche que teníamos reservada, pasándola por un colador y sin dejar de mover. Volvemos a llevar la mezcla al fuego sin dejar de remover y cuidando de que no llegue a hervir ya que se nos podrían cortar.

En las tazas donde vayamos a servir colocamos una galleta ligeramente mojada en leche.

Vertemos la natilla sobre ella.

Dejamos reposar hasta que se enfríen y en el momento de servir espolvoreamos con un poco de canela molida y listo.