No era mi idea empezar hoy con la navidad, pero lo cierto es que al final no me he podido resistir, así que aquí estoy. Cuando era una niña (anda que no ha llovido desde entonces), estaba esperando como agua de mayo que fuera navidad para poder comer los típicos dulces de la época. Las cosas han cambiado y a estas alturas ya estoy empachada (y eso que no he probado nada todavía) . No me gusta ser agorera, pero tanta campaña prenavidad me pone enferma. En todas partes tienen puntos de recogida de todo y no es que esté en contra de ayudar, sino más bien todo lo contrario, pero no entiendo que estas cosas sólo se hagan ahora, ¿qué pasa, la gente no come el resto del año?¿no se pagan facturas? ¿los niños no necesitan juguetes ?, me jode tanta hipocresía, nos volvemos estupendos y maravillosos y hasta le echamos una sonrisa al vecin@ que no soportamos y al que el resto del año tratamos de esquivar para no tener que decirle ni hola.
Seguramente habrá quien se eche las manos a la cabeza con esta entrada, algunos os preguntaréis: ¿no estara mal de la cabeza esta mujer?, puede ser, tal vez mi cabeza no funciona demasiado bien, pero .... ¿quién está en sus cabales hoy en día?, además, se supone que este es mi espacio, mi pequeño rincón donde escribo lo que me apetece en el momento, si a alguien le ofende, lo siento, pero es lo que hay. No os podéis ni imaginar la cantidad de gente que se ha divorciado en navidad, la de broncas que se ocasionan cuando juntas a Pepito y a Juanito o l@a de suegr@s/nueras/yernos que se tiran de los pelos.
Así que mi mejor deseo para estas navidades es que os juntéis con los que realmente queráis estar y que disfrutéis el momento, porque nunca se sabe cuando y donde acaba nuestro camino, así que ¿no es mejor andarlo con los que realmente queremos?
En un bol ponemos la manteca que tendremos a temperatura ambiente, la batiremos un poco con las varillas de mano, cuando esten un poco cremosa le echamos el aceite.
Movemos hasta que se integre perfectamente, ahora echamos el vino blanco y volvemos a integrar.
Echamos el azúcar, la sal y la almendra, removemos.
Por último vamos añadiendo harina, primero removemos con la varilla y después con la mano, hasta formar una masa que no se pegue a los dedos.
La masa tiene una textura un poco quebradiza, pero como va a ir al frigo la extenderemos sin problemas.
Dejamos reposar en nevera envuelta en papel film mínimo una hora
Encendemos el horno a 200º.
Espolvereamos con un poco de harina nuestra superficie de trabajo y ponemos la masa.
Echamos un pizco de harina por encima y estiramos con el rodillo hasta tenerla de un grosor de un dedo aproximadamente.
Cortamos con un cortapastas , he utilizado un cortador de galletas con unas ondas y el agujero se lo he hecho con un descorazonador de manzanas,
Vamos poniendo sobre la bandeja de horno que tenemos forrada con papel.
Horneamos hasta que están doradas (mi horno a tardado unos 25 minutos)
Espolvoreamos con un poco de azúcar glas en caliente (para que lo absorban) y en frío les volvemos a poner azúcar de nuevo. 