
En las cartas de muchos restaurantes los gnocchi (ñoquis) aparecen en el apartado de las pastas cuando, en realidad, el ingrediente principal es la patata y su elaboración y preparación difiere de la infinidad de pastas que tiene la cocina italiana. Los gnocchi tienen un origen revolucionario, contestatario. Hacia finales del siglo XIX y ante el abusivo aumento de precios que impusieron los propietarios de los molinos donde los campesinos llevaban su trigo a moler para convertirlo en harina con la que elaborar sus pastas, éstos se plantaron y comenzaron a experimentar con un producto llegado a su país de allende los mares: la patata. Para hacer los ñoquis siguieron usando harina, pero en mucha menor cantidad. A los propietarios de los molinos les salió el tiro por la culata, pero ya era tarde porque el pueblo había inventado un nuevo plato con el que paliar la hambruna. Vemos, pues, que los ñoquis son un antecedente de lo que luego se ha dado en llamar cocina de fusión ya que mezclan la patata y la harina de trigo, productos del Nuevo Mundo y del Viejo Continente. Luego, los ñoquis hicieron el viaje de vuelta. De Italia volvieron a Estados Unidos y Sudamérica de la mano de los muchos emigrantes italianos que buscaron fortuna lejos de su tierra.
La base fundamental de los ñoquis son la patata, la harina y el huevo, amasados y hervidos en agua con sal. Comidos así, sin más, suelen ser sosos por lo que se hace imprescindible acompañarlos de una buena salsa; y en cuestión de salsas la imaginación es libre.
INGREDIENTES SALSA:
La cantidad de harina no es exacta, dependerá de la calidad de patatas.
A falta de butifarra o salchichas podéis poner carne picada, pero en ese caso la tendréis que salpimentar.
Si os gustan con queso, le va muy bien el queso pecorino.
