Vale, a ver, los nuggets no son mi cosa favorita, pero hay momentos de necesidad en los que el cuerpo te pide marcha y no puedes decir que no a guarradas máximas que se te antojan así de golpe. Por eso, buscando alternativas al tema pollo empanado y frito en aceites grasientos y de dudosa procedencia, encontré una idea en Pinterest que hablaba de que los nuggets de pollo que todos conocemos se pueden hacer con quinoa. Y ahí me dije yo pues lo pruebo y al blog.
Así que ni corta ni perezosa me fui a la tienda de especias, me compré quinoa y aquí os traigo mi experiencia con este súper cereal de bajo índice glucémico que, además, está cocido y posteriormente horneado, por lo que decimos adiós muy buenas a las grasas malas y damos la bienvenida a las proteínas animales y vegetales, la fibra y los ácidos omega 3 y 6.
Echa un vistazo a la ficha y aprende a preparar estos nuggets con quinoa. Si te animas, envíanos una foto de tu plato a nuestro Facebook, o súbela a Twitter o Instagram con el hashtag #lemonandtangerine para que podamos ver lo cocinillas que eres.
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PREPARACIÓN
10 min
COCCIÓN
30 min
TOTAL
40 min
INGREDIENTES
ELABORACIÓN
1. Hervimos el agua junto con las cayenas y el ajo y, cuando rompa a hervir, añadimos la quinoa previamente lavada para evitar que nos deje sabor amargo. Cocemos durante unos 20 minutos a fuego medio hasta que esté blandita. Retiramos del fuego, colamos, quitamos los ajos y las cayenas y extendemos la quinoa en una bandeja para que se enfríe.
2. Troceamos el pollo a mano y lo pasamos por una picadora hasta que esté bien deshecho, como una pasta. Añadimos la cucharada de mostaza, sal y pimienta y mezclamos bien. Damos forma a nueve pelotitas de tamaño similar.
3. Pasamos cada pelotita por huevo batido, las aplastamos un poco con las manos y luego las pasamos por la quinoa ya fría presionando un poco para que se peguen bien.
4. Horneamos a 200º unos 20 minutos o hasta que estén bien doraditos sobre papel sulfurizado para que no se peguen.
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