Los postres son los epílogos de todos
los cuentos de hadas,
amortiguan los sonidos
y terminan con la conversación
Del film; Un toque de Canela
Te amamos al igual se ama al padre, al silencio o a esa brisa perfumada que recorre cada atardecer las calles de Sevilla. Tu mirada, siempre elegante, nos permite obtener el lado más amable de nuestra vida. Contigo transitamos, mientras en todo este devenir de idas y vueltas, a ti siempre regresamos.

INGREDIENTES
Para las Obleas
150 gramos de harina de trigo normal.
25 gramos de maicena.
Aceite de oliva o mantequilla
(Lo equivalente a una cucharada sopera)
70 gramos de azúcar
350 ml. de leche
Anís en grano
(un pellizco)
Tres huevos
Para la Crema de Azahar
80 gramos de arroz de grano redondo
1/2 litro de leche
1/4 litro de nata para montar
125 gramos de azúcar blanco
Una corteza de canela en rama
Una piel de limón
Un clavo de olor
Agua de Azahar
(Especial repostería)
Para el Tocino de Cielo
375 gramos de azúcar
375 cl. de agua
Tres huevos medianos
Cuatro yemas de huevo frescas
Para el Caramelo
Cuatro cucharadas de azúcar
Un chorrito de agua
ELABORACIÓN
Las Obleas
En un recipiente apropiado, como el vaso destinado para la túrmix o una jarra, disponemos de los ingredientes que hemos mencionado. Los trituramos comprobando el espesor y consistencia de la masa, si lo vemos necesario añadimos un poco más de harina hasta que quede una masa uniforme, pero poco espesa.
La sartén debe ser muy fina, en mi caso he utilizado una especial para elaborar crepes. La calentamos al fuego, refregando antes con un trozo de tocino la base y con la intención de que se desprenda fácilmente la masa que debe pillar la totalidad de la base de la sartén.
Fuego suave, dejemos que cuaje, al igual de una tortilla se tratara, debe quedar con el mínimo grosor posible. Una vez cuajada, con un cuchillo pequeño y de punta redonda, desprendemos por un borde la oblea y con la ayuda de nuestros dedos le damos la vuelta. Comprobaremos que se ha dorado, por lo que rápidamente y nada más cuajar, la apartamos. Así, hasta consumir toda la masa. Si nos sobran obleas no preocuparos, ya que las podemos congelar para futuras elaboraciones, tal como se hace en la hostelería.
La Crema de Azahar
Poner la leche a calentar en un cazo, a fuego medio; junto con el azúcar, la cascara de limón y la canela en rama. Aguardamos a que hierva, y añadimos el arroz cuando comience a hervir. Entonces bajamos el fuego y removemos para que se suelte el arroz.
Dejamos que cueza, removiendo de vez en cuando para que no se pegue, retiramos cuando apenas nos quede leche y según se prefiera, más o menos caldoso. Añadimos la mantequilla y removemos para que esta se derrita. Pasamos y trituramos con una batidora.
El Tocino de Cielo
Preparamos el caramelo, calentamos el azúcar y el agua a fuego vivo, hasta que empiece a caramelizar y lo vertemos en el molde. Dejamos que el caramelo cubra el fondo del molde y dejamos enfriar.
Calentamos el agua en una cazuela y añadimos el medio kilo de azúcar.
Dejamos que hierva a fuego alto durante unos tres minutos. Luego, bajamos el fuego y dejamos que se elabore un almíbar ligero a durante otros doce minutos, aproximadamente.
Dejamos reposar el almíbar para que enfríe.
Tenemos trabajo por delante, aunque todo depende de si queremos elaborar el plato completo o bien nos decidimos por comprar algunos de sus ingredientes ya elaborados comercialmente, como por ejemplo el Tocino de Cielo o las Obleas.
La composición es el secreto de este plato, junto con la justa mezcolanza y el equilibrio de los azúcares y aromas.
Se trata de ajustar a la perfección las piezas que compondrán el puzle.
Las Obleas deberán quedarnos elásticas para que pueda envolver en forma de bolsa el tocino de cielo, por lo tanto, no nos valdrán muchas de las que venden los supermercados. El Tocino de Cielo ya hemos mencionado su elaboración.
Suponiendo la Crema de Arroz la base del plato; la esparciremos con una cucharilla y sobre ella colocaremos las obleas que habrán de guardar en su interior el Tocino de Cielo, tal si fuese una sorpresa, así que os pediría una mentalidad poética para dar rienda suelta a vuestra imaginación. Junto al Tocino de Cielo podemos depositar guindas, frutos del bosque, cabello de ángel o picada de frutos secos...
Para regar el plato, me decantaría por perfumarlo de algún aroma suculento, en este caso hemos decidido esencia de azahar. para ello habremos de cerrar los ojos e invocar una fórmula mágica henchida de versos.