Quizás este sea el plato más tradicional de mi ciudad, Elda. Y si tuviera que destacar un guiso por preferencia, sin duda sería este, la ollica de trigo. Estas recetas deberían mantenerse en el tiempo y pasar de generación en generación, ya que son platos exquisitos que han alimentado gran parte de nuestra historia.

Ingredientes (para 5 personas):
Elaboración:
Coloca el trigo en un bol y lávalo bajo el grifo, frotando y apretando con las manos, para que suelte la cáscara. Cambia el agua hasta que salga limpia.

Debe quedar el grano limpio.
Pon a remojo con agua y deja en la nevera entre 6 u 8 horas.
Lava y retira las hebras de los tallos de las pencas. Corta en trozos y deja a remojo durante 20 minutos con agua y sal, esto se hace para que no amarguen. (Si decides utilizar acelgas, sáltate este paso, solo lávalas y trocéalas).
Pon una cazuela al fuego con agua y hierve el trigo durante 45 minutos a fuego medio. Pasado este tiempo añade las lentejas, las pencas (o acelgas) y el nabo, deja hervir 30 minutos más.
Mientras, pica la cebolla y sofríe en una sartén con el aceite hasta que esté transparente, (la de la foto es una cebolla morada, por eso tiene ese color). Incorpora el tomate rallado y rehoga hasta coja color. Baja el fuego y añade el pimentón, dale unas vueltecitas y vierte todo en la cazuela.
Pela la calabaza y el boniato, corta en trozos grandes (para que no se deshaga), añádelos a la cazuela. Sazona. Deja hervir durante 25 minutos a fuego suave.
Por último, incorpora el arroz. Deja hervir a fuego muy suave hasta que el arroz esté cocido, unos 18 o 20 minutos. Removiendo de vez en cuando y cuidando que no se pegue en el fondo. Prueba de sal, por si tuvieras que rectificar.
Una vez pasado el tiempo, deja reposar unos minutos y sirve.

¡Buen provecho!
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