Nos gusta mucho la melosidad de la carne del ossobuco (jarrete con hueso), un guiso de los de toda la vida que vamos variando con diferentes vinos o con la forma de cocinarlo, en cacerola en el horno pero siempre con tiempo, hay que cocinarlo con paciencia despacio, sin prisas para obtener un resultado delicado y meloso.
Hoy hemos dado un toque diferente cocinándolo con sidra, ingrediente que le da un sabor especial y con un toque final de gremolata de naranja que le da un acabado fresco y delicioso.
Ingredientes:
4 trozos de ossobuco (jarrete de ternera), 3 dientes de ajo, perejil fresco, 1 botella de sidra natural, harina, 2 manzanas, 1 puerro, 1 cebolla, 1 zanahoria, pimienta, aceite de oliva y sal.
Para la gremolata:
La ralladura de una naranja, 4 cucharadas de perejil fresco picado, 1 diente de ajo y aceite de oliva virgen extra.
Preparación:
Comenzamos con un marinado preparado con ajo y perejil picado y la sidra, ponemos el osobuco en una fuente añadimos el ajo y el perejil y cubrimos con la sidra. Tapamos con film y dejamos en la nevera toda la noche.
Al día siguiente escurrimos de la marinada (colamos para quitar los ajos y el perejil y reservamos) secamos bien los ossobucos, salpimentamos, espolvoreamos con harina y los dorarnos en una sartén con aceite. Sacamos y reservamos. Precalentamos el horno a 180ºC.
En el mismo aceite rehogamos muy picadas las verduras, primero la cebolla, el puerro y las zanahorias, cocinamos unos minutos y añadimos la sidra de la marinada, cocinamos unos minutos y retiramos del fuego.
Preparamos una fuente de horno y colocamos los ossobucos, añadimos las verduras con la sidra y horneamos a 150º C unas 2 horas (depende del horno, tenemos que ver que el hueso se separa de la carne para saber que esta es su punto). Si es necesario añadimos más sidra o un poco de agua/caldo para que no quede seco. Puedes tapar el hueso con un papel de aluminio para que no se seque el tuétano.
Preparamos la gremolata, ponemos en un mortero la ralladura de naranja con el perejil, el ajo, sal y pimienta. Machacamos ayudándonos de un hilo de aceite para ligarlo.
Sacamos la carne del horno y repartimos por encima la gremolata.
El aroma de la piel de naranja así como el toque ligeramente a crudo del ajo picado que echamos en el último momento, le confieren al plato un gusto exquisito, pero hay que añadirlos al final, fuera del horno para conservar su refrescante sabor.