
Hoy quiero compartir con ustedes una receta muy especial: ¡Paella con pollo, conejo, gambas, caracoles, judías verdes, garbanzos y azafrán!
A ver, no digo que sea la auténtica y genuina paella valenciana, que eso es entrar en una guerra sin fin :) pero a mi y a mi familia nos encanta esta versión, así que, pongámonos el delantal y manos a la obra.
Lava y corta las judías verdes en trozos de unos 3 cm. Pica el tomate y el pimiento rojo en cubos pequeños. Pela y pica finamente los ajos.
En una paellera grande, calienta un buen chorro de aceite de oliva a fuego medio-alto. Añade el pollo y el conejo troceados, y dora bien por todos lados. Esto le dará un sabor increíble a tu paella.
Una vez doradas las carnes, añade el ajo picado y el pimiento rojo. Sofríe durante unos minutos hasta que el pimiento esté blando. Luego, agrega el tomate picado y cocina hasta que se reduzca y se convierta en un sofrito espeso.
Incorpora las judías verdes y los garbanzos cocidos a la paellera. Mezcla bien con el sofrito y cocina por unos minutos para que se integren los sabores.
Añade el arroz bomba a la paellera y mézclalo bien con los demás ingredientes para que se impregne del sofrito. Luego, espolvorea el pimentón dulce y remueve rápidamente para que no se queme.
Vierte el caldo de pollo caliente (o agua) en la paellera. Asegúrate de que el líquido cubra bien todos los ingredientes. Añade unas hebras de azafrán y sal al gusto. Si lo deseas, puedes agregar una ramita de romero para darle un toque aromático.
Cocina a fuego alto durante los primeros 10 minutos y luego baja el fuego a medio-bajo para que el arroz se cocine uniformemente. No remuevas el arroz mientras se cocina para que se forme el característico "socarrat" en el fondo.
A los 15 minutos de cocción, coloca las gambas y los caracoles sobre el arroz. Cocina por otros 5-10 minutos hasta que el arroz esté en su punto y el caldo se haya absorbido por completo.
Una vez lista la paella, retírala del fuego y deja reposar unos 5 minutos. Esto permitirá que los sabores se asienten y el arroz termine de cocinarse con el calor residual.