
El 20 de septiembre de 1519 partía de Sanlúcar de Barrameda una flota de cinco barcos capitaneada por el portugués Fernando de Magallanes con el objetivo de encontrar un paso que comunicara el Océano Atlántico con el llamado Mar del Sur y permitiera llegar a las Islas de la Especiería o Islas Molucas. Fue un viaje épico del que regresó un único navío con sólo 18 marinos tras casi tres años de navegación, proyectado debido al valor económico de una serie de condimentos asiáticos (pimienta, canela, jengibre, nuez moscada, clavo, ) conocidos como especias que servían para aromatizar muchos platos y para ocultar el sabor de algunos alimentos mal conservados.
Hoy la importancia de estos productos en nuestra cocina no es menor que la que tuvieron en aquella época, pero lo que pagamos por ellos y su abundancia en nuestros supermercados sorprenderían a aquellos hombres que, en muchas ocasiones, arriesgaron su vida en mares desconocidos por conseguirlos.
Hoy queremos presentaros un “pain d´epices”, receta que teníamos pendiente desde que nuestra amiga Mª Eugenia nos regaló un precioso delantal en el que aparecía detallada. Se trata de una mezcla de pan y bizcocho que no resulta excesivamente dulce y que puede tomarse tanto con foie en un aperitivo como con mermelada en el desayuno. Aunque en los supermercados franceses venden tarritos con la mezcla de especias ya preparada, nosotras la hemos elaborado a nuestro gusto con canela, jengibre, nuez moscada, anís estrellado y clavo. El resultado es espectacular y hasta el mismo Magallanes se hubiera chupado los dedos.