Hacer este pan es lo más fácil que podamos imaginarnos, es un pan que hacía yo muchas veces antes y de repente se me pasó volver a prepararlo; en cuanto me acordé lo hice otra vez para poder escribirlo en el blog y mostraros lo sencillo que es. Este verano lo he preparado un día que tenía invitados, en ese intento de tener pan hecho en casa, ya que casi todos ellos lo compran en alguna panadería y el que tenga la suerte de tener una buena tahona o panadería artesanal cerca de su casa, comerá un pan decente; pero la realidad es que casi todo el pan que se suele encontrar a diario es el precongelado que te lo hornean casi en el momento y te lo llevas caliente y apetecible, pero en cuanto se enfría ya es una goma inmasticable y no os digo nada a la noche como está, incomible. Como os cuento suelo hacer el pan los días especiales; pero de los sencillos que no den mucha guerra, como este que os enseño hoy aquí. Lo único importante es que hay que hacer la masa el día anterior y dejarlo levar toda la noche ya quetiene que fermentar doce horas. Compensa de verdad y casi no nos enteramos pues no lleva amasado.
La miga del pan
Ingredientes
400 gramos de Harina de Fuerza (harina de panadería)
340 ml. de Agua (no muy fría)
3 gramos de Levadura fresca de panadería
1 cucharadita de sal fina (colma, o una y media rasa)
Semillas de amapola (opcional)
Preparación
En un recipiente de plástico o cristal amplio se pone la harina y la sal, se mezcla con una cuchara.
Se mide el agua no fría, que utilizaremos para hacer la masa y se disuelve ahí la levadura fresca, se revuelve hasta la completa disolución.
Se echa el agua y se mezcla con una cuchara unos dos minutos.
Se deja en el mismo recipiente y se tapa con papel film.
Se deja en un lugar de la cocina sin corrientes de aire por espacio de 12 horas.
A la mañana siguiente, (yo lo hago siempre por la noche así se me hace más corta la espera), se vuelca con la ayuda de una lengua de repostería a la mesa que vayamos a trabajar.
Para esta acción nos ayudamos un poco con harina para que no se nos pegue en las manos ya que la masa queda bastante húmeda.
Se coloca en forma más o menos rectangular y se doblan los cuatro lados hacia el centro como si fuese un sobre. Será un poco imperceptible, pero cuando se hornea se abre por el centro en esos pliegues que hemos hecho.
En la parte superior de la masa se echa un poco de harina y unas semillas de amapola o se sésamo o de lo que más os guste, siempre si os apetece, yo le puse unas semillas de amapola, estas semillas son opcionales, pero no la harina que hay que espolvorearla siempre encima del pan.
En la tapa del recipiente Pyrex donde colocaremos la masa se unta previamente con unas gotas de aceite para que no se pegue el pan una vez horneado.
Colocamos la masa en este recipiente de cristal, cuidado, en la tapa del recipiente de cristal o la olla de hierro fundida que acepte el horneado.
La parte honda de ese recipiente apto para hornear nos sirve de tapa. Este pan se cocina con la tapa puesta.
Si se usa una olla de hierro fundida se utiliza normalmente y siempre son tapa.
Se hornea 35 minutos a 250 grados en horno precalentado.
Se saca del horno y se quita la tapa con cuidado para no quemarnos.
Lo volvemos a meter en el horno a la misma temperatura o podemos encender un poco el grill para que en otros 10 minutos se dore a nuestro gusto. Así queda la masa antes de taparla con papel film
La masa ya pasadas las 12 horas de levado o fermentación
El pan pasados los primeros 35 minutos de horneado y quitando la tapa para que dore a nuestro gusto Nada más, así de sencillo, os recomiendo hacerlo por la noche y a la mañana solo con ponerlo en la mesa, hacerle los cuatro pliegues y al horno, en poco más de 45 minutos tenemos pan listo y casero.
Espero que os guste y que si lo hacéis me contéis cómo os ha quedado.