Hace un par de días hice mi primer pan challah. No es un pan dulce propiamente dicho, pero tampoco es ese pan de hogaza. Es un pan especial, trenzado, precioso, con un sabor suave y delicado. Muy rico. Al ser un pan tradicional hebreo respeté al máximo sus premisas, es decir, nada de lácteos (ni leche ni mantequilla). Este pan es de masa blanda, de las que hacen sufrir un poquito-bastante a la hora de amasar, bolear y formar. Pero el resultado lo compensa todo. Un pan especial para un día especial como los sábados.
Ingredientes:
350 gramos de harina de fuerza (más 50 gramos aparte para enharinar la mesa y nuestras manos)
10 gramos de sirope dorado (puede ser miel, azúcar invertido o similar)
5 gramos de azúcar
3 gramos de sal
45 gramos de aceite de girasol
1 huevo (más otro para pintar)
10 gramos de levadura fresca
93 gramos de agua
C/S de sésamo para decorar
Elaboración:
En primer lugar os recomiendo que hagáis la mise en place y que tengáis todos los ingredientes a mano y pesados con su cantidades correspondientes. Se trabaja mucho mejor de esta manera.
En un bol amplio mezclamos la harina con la sal y el azúcar. A continuación, añadimos los líquidos (el sirope el huevo, el aceite y el agua) paulatinamente y mezclando bien con la mano. Por último, incorporamos la levadura desmigada y trabajamos en el bol y luego en la mesa, enharinando la mesa y las manos, hasta intentar lograr una masa elástica, brillante y pegajosa. Si tenéis una kitchen o similar os va ayudar muchísimo. Devolvemos la masa al bol y tapamos con papel film, un trapo limpio o, en mi caso, un gorro de ducha de plástico. Dejamos fermentar una hora o hasta que doble su volumen.
Una vez fermentada, volveremos a trabajar en la mesa enharinada, desgasificamos, dejamos relajar unos minutos y amasaremos otros pocos. Porcionamos la masa en tres partes que pesaremos para que sean iguales; boleamos las 3 partes y les damos forma como de baguette fina. Estos son los cabos del trenzado.
Unimos los tres cabos en extremo y hacemos la trenza. Ponemos el pan sobre una bandeja y tapamos con un trapo limpio o, mejor aún, metemos la bandeja en una bolsa de plástico, procurando que la masa no la toque y dejaremos fermentar hasta que doble el volumen. Mientras, precalentamos el horno a unos 200º.
Cuando el pan haya levado, retiramos de la bolsa, pintamos con huevo batido y espolvoreamos con el sésamo. Hornear 20 minutos o hasta que tenga un bonito color marrón dorado. Dejar enfríar, degustar y disfrutar.