El próximo sábado, 6 de junio, este rinconcito cumple 6 años con vosotros.


Descubrí esta receta hará un par de semanas y como os he contado caí rendida de inmediato. Si hay canela de por medio no me entran dudas, más bien prisa por ponerme a hornear, y aunque vamos teniendo calorcito (al menos tiempo variable) encender el horno aún no es una tortura.
He de confesar que la alegría de preparar esta receta comenzó a truncarse nada más comenzar con la masa. Tras diez minutos de amasado aquello no pintaba nada bien. Era evidente que le faltaba harina (y no poca) y allí empecé con los ajustes hasta que adquirió una consistencia aceptable.
Me da un poco de rabia meterme con una receta, seguirla al pie de la letra, y que el resultado sea un desastre. Es la segunda vez en menos de seis meses que una masa que me vendían como perfecta ha resultado poco menos que una mezcla de bizcocho.
Al menos esta vez pude arreglarlo y obtener una receta que se puede compartir. En la anterior ocasión algo llegó a la mesa, pero de ahí a que se pudiera enseñar al mundo iba un trecho.

A pesar de los inconvenientes iniciales el resultado me ha gustado. No es lo que yo esperaba en cuanto a textura, pero el sabor y el aroma son increíbles. Lo dice una gran amante de la canela.
Yo esperaba una masa más tipo brioche, y aunque el interior ha quedado tierno el exterior es un poquito más duro, tipo corteza de pan, aunque sin llegar a ese extremo.
Y en realidad es como se vendía esta receta, como pan de canela, no como brioche, aunque siendo una adaptación (estética) de una masa de rollos de canela yo esperaba otra cosa.



Para la masa:
* 380 a 400 gramos de harina de fuerza
* 150 ml de leche (entera a poder ser)
* 80 gramos de mantequilla
* 50 gramos de azúcar
* 4 gramos de levadura seca de panadero
* 4 gramos de sal
* 1 huevo
Para el relleno
* 125 gramos de azúcar moreno (en la receta original 100 pero yo acabé lo que quedaba en el paquete)
* 3-4 cucharadas de canela en polvo
* 1 cucharada sopera de mantequilla para pintar (puede ser huevo o leche)
Elaboración:
1. Ponemos los ingredientes en el cubo de nuestra panificadora o en nuestro robot de cocina y amasamos. Yo lo he hecho con la panificadora de LIDL y primero se ponen los ingredientes líquidos y después los sólidos y he programado dos veces el programa de amasado que dura 15 minutos (es el número 7, para pasta)
Si no tienes robot la masa se puede hacer a mano poniendo la harina sobre una superficie limpia (o dentro de un bol amplio, haciendo un hueco en el centro, como si fuera un volcán, añadiendo ahí el resto de ingredientes y amasando a mano hasta obtener una masa manejable y elástica)
2. Una vez lista nuestra masa hacemos una bola y la ponemos en un bol pintado con aceite. Tapamos con film transparente (en contacto con la masa) y cubrimos el bol con un paño seco y limpio. Dejamos levar hasta que duplique su volumen. En mi caso yo la dejé toda la noche a temperatura ambiente.
3. Una vez levada la masa la ponemos sobre una superficie de trabajo limpia, aplastamos suavemente con las manos y estiramos con el rodillo formando un rectángulo de aproximadamente 30x40 centímetros.
4. En un bol mezclamos el azúcar con la canela y esparcimos por toda la superficie de la masa dejando en uno de los lados largos de uno a dos centímetros sin azúcar para sellar la masa al enrollar.
5. Enrollamos por el lado largo la masa. Vamos enrollando hacia el lado que no tiene azúcar. Una vez enrollado presionamos bien por la junta para que se quede unido y giramos nuestro rollo para que apoye por donde une la masa.
6. Cortamos la en diez trozos con forma de triángulo.
7. Forramos un molde rectangular de unos 30x12 centímetros con papel de hornear y disponemos los trozos de masa en su interior. Tapamos de nuevo con film transparente y cubrimos con un paño caliente hasta que hayan levado de nuevo duplicando su tamaño.
8. Una vez levados retiramos el paño y el film y pintamos con mantequilla derretida con ayuda de un pincel.
9. Introducimos en el horno precalentado a 170º C y horneamos en torno a 40 minutos. Si la superficie se dora mucho podemos tapar con papel de aluminio.
10. Una vez horneado dejamos en el horno con la puerta entreabierta unos cinco minutos, sacamos, retiramos del molde con ayuda del papel de hornear y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.
Ver imagen
Recomiendo retirar el papel antes de que se haya enfriado por completo para evitar que se quede pegado a la masa por el caramelo que hay en la base.
Para conservarlo nada mejor que envolverlo en film transparente y guardarlo a temperatura ambiente. 
También lo podéis cortar en rebanadas y congelarlo. Incluso más de una vez he leído que otras compañeras tuestan, como si de una rebanada de pan se tratara, trozos de brioche en la tostadora y que quedan divinos. No lo he probado pero me parece una buena alternativa.
Otra opción es guardarlo en la nevera. No soy muy partidaria de esto, porque suelen ponerse un poquito más duras las masas, pero si hace calor es buena idea.
Ayer vacuné a Elena. La última dosis de la vacuna contra la meningitis que no le puse a los 14 meses porque el estado de alarma estaba recién decretado y mi conciencia como madre me decía que era preferible dejarla en casa a ponerle esa vacuna (que era de recuerdo y ya llevaba dosis previas contra la meningitis que le hemos pagado porque en Andalucía no entran dentro del calendario de vacunas)
Ha evolucionado un montón desde marzo aún sin tener el estímulo de la guardería, pero sí el de su hermana. Corre como si llevara haciéndolo toda la vida, ha comenzado a decir palabras sueltas y me sorprende la claridad con la que las pronuncia. No son muchas, pero las que dice se entienden perfectamente.
El sábado me llevé una sorpresa. De esas que hacen historia familiar. Estaba terminando la lavadora, cuando veo algo extraño en el cristal de la puerta y cuando miro con atención veo un pañal dentro (sólo faltaban quince minutos para que terminase el lavado de una hora y treinta y cinco minutos) que había reventado.
Nadie sabe cómo llegó ahí, pero yo sí aprendi lo que ocurre cuando se lava un pañal. Sorprendentemente la lavadora no se ha atrancado y la ropa que había dentro se pudo salvar. Puedo prometer que cuando la paré y pude abrirla y comencé a sacar la carga estuve tentada de tirar toda la ropa y la mismísima lavadora porque no veía forma humana de solucionar aquello.
Al final tuvo arreglo y la lavadora sigue funcionando. Si muere en breve os lo contaré. Decidme que cuando vuestros hijos eran pequeños también pasaron cosas en vuestra casa por favor.
Espero que os haya gustado la receta de hoy. Me despido de vosotros hasta la semana próxima. Pronto llegarán las recetas sin horno, que comienza a hacer calorcito y pegan postres fresquitos. Sed felices y gracias una vez más por acompañarme en este rinconcito.
Manos a la masa y ¡bon appétit!