Una de las pegas de los panes sin gluten es que no resulta fácil encontrar harinas integrales para su elaboración, de modo que los celiacos que quieren consumir pan integral se las tienen que ingeniar incorporando fibra de otras fuentes distintas a la propia harina.
En el caso del pan que te traigo hoy le he puesto a la masa semillas de lino dorado, y por encima semillas de sésamo (ajonjoli) sin tostar.
El resultado es un pan tierno muy bueno que congela y descongela muy bien.
La receta es una colaboración de la web www.dietaclic.com dedicada al coaching nutricional.
1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra.
250 ml de agua templada.
3 cucharadas de leche en polvo desnatada
2 cucharadas de semillas de lino
2 cucharadas de semillas de sésamo sin tostar
sal al gusto.
Instrucciones
Junta en un recipiente todos los ingredientes excepto las semillas de sésamo.
Amasa durante 8 minutos (es más cómodo con amasadora, pero se puede hacer igualmente a mano)
Tapa el recipiente con un paño húmedo y deja levar la masa durante 1 hora aproximadamente, en un lugar más bien cálido y alejado de corrientes. Debe crecer hasta casi duplicar su tamaño.
Pon el horno a calentar a 200 grados centígrados.
Forma pequeños panecillos, colócalos sobre papel de hornear y en la bandeja del horno.
Con un cuchillo o unas tijeras de cocina, hazles unos cortes en forma de cruz en la parte superior.
Espolvorea por encima las semillas de sésamo crudas.
Abre el horno y vierte en el fondo del mismo un vaso de agua. Es para que el pan se cueza en ambiente húmedo y tenga una corteza más crujiente.
Hornea los panecillos durante 40 minutos.
Notas
Se deben conservar en bolsa de plástico. Se pueden congelar. Al descongelar están perfectos.