eliz Año Nuevo a todos. Deseo que hayáis pasado unas felices fiestas y que los Reyes Magos os colmasen de regalos.
Nosotros hemos aprovechado para hacer una visita a mi hermano Fernando y a su familia que viven en Alemania y a los que hace dos años que no veíamos. Como el tiempo acompañó y no hizo demasiado frío (ni siquiera llovió o nevó, rareza total en este país) aprovechamos para hacer turismo todos los días (qué paciencia ha tenido mi hermano, que estaba de vacaciones) y visitar ciudades que aún no conocíamos como Esslingen, Ulm, Tübingen y el precioso castillo de Hohenzoller, de cuento de hadas y desde el cuál se pueden contemplar unas vistas espectaculares. Aquí si arreciaba el fresquito y degustamos un vino caliente o glühwein para entrar en calor ya que se notaba con creces la altitud a la que estábamos.


Los desayunos comenzaban bien temprano. Cada mañana, iba con mi hermano a una panadería que tiene a tan solo 10 metros, repleta de panes, bretzel, bollitos, tartas y pasteles a cada cuál más delicioso y que hacía de la elección del día, una tarea complicada. Me hacía mucha gracia el gesto de la panadera que una vez hecha la elección, ponía un extra de 2 o 3 bollitos en la bolsa del pedido sin que nos diéramos cuenta.

Mezclar el azúcar con la sal. Incorporar la levadura desmenuzada y los 435 gr de harina.
Aparte, añadir a los 240 ml de agua, los 60 ml de aceite. Ir añadiendo poco a poco la mezcla de harina hasta agotarla. Amasar muy bien a mano o en robot de cocina.
Dividir la masa resultante en 12 bolas del mismo peso y dejar levar hasta que doblen su volumen original, tapando con un paño de tela y alejadas de corriente. Este paso llevará 1-2 horas dependiendo de la temperatura ambiente.
Mientra tanto, en un cazo poner el agua (1,440 ml) con las 3 cucharadas de bicarbonato a fuego lento sin que llegue a hervir.
Precalentar el horno a 190ºC.
Una vez hayan doblado el volumen nuestros bollitos, los pincelamos con la mezcla de agua y bicarbonato o bien, los sumergimos en la misma por espacio de 1 minuto. Escurrir en una rejilla y llevarlos a la bandeja del horno. Hacer una cruz en la parte superior de cada bollito.
Cepillar con la clara batida y decorar con sal gorda y las semillas que más os gusten.
Hornear a 190ºC durante 12-15 minutos.