Panna cotta de fresas con lacasitos de chocolate blanco


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Panna cotta. Su nombre es meramente italiano, como su origen. Si lo traducimos literalmente sería algo así como “nata cocida”.  No es exactamente lo que se hace al preparar este postre, pero si se requiere nata para darle la consistencia adecuada y gelatina neutra para conseguir una textura delicada y suave en cada cucharada.

El único requisito para no fallar en su sabor es darle el tiempo de reposo necesario para que tome cuerpo mientras se enfría. Su consistencia debe de ser parecida a la de un flan, es decir, que tiemble. De ahí que a menudo se caiga en el error de echar más gelatina de la debida, obteniendo un postre denso y compacto opuesto a la panna cotta real.

Cierto es que su elaboración está al alcance de un niño y el tiempo de preparación es cuestión de minutos (solamente hay que calcular el tiempo de reposo), así que ¿por qué no aprovechas que estamos en temporada de fresas para disfrutar de esta fruta tan apetitosa como bonita?



Para la gelatina