La entrada de hoy nos lleva hasta la bella Italia (enamoradita estoy de este país) ya que se trata de un postre típico de la región del Piamonte: la panna cotta. Hasta la fecha todas las que había preparado (panna cotta de café y panna cotta de fresas) llevaban entre sus ingredientes gelatina, pero hace unos días me topé con esta receta de las famosísimas hermanas Simili (conocidas panaderas italianas que durante años dirigieron una reputada escuela de cocina en Bolonia y que por lo que he leído son algo así como las "Arguiñanas italianas"). El caso es que me llamó la atención la receta y la preparé en casa aprovechando que en mi frigo había una botellita de claras pasteurizadas a punto de pedir socorro y aquí está el resultado. Espero que os guste.
Ingredientes:
500 mililitros de nata para montar (aunque no hay que montarla).
100 gramos de azúcar.
5 claras (en mi caso pasteurizadas).
Una pizca de sal.
Mermelada (yo cremosa La vieja fabrica de mi caja Degustabox).
Elaboración:
Colocamos en un cazo la nata junto al azúcar y la pizca de sal y ponemos a fuego suave. no debe llegar a hervir, ni siquiera calentarse en exceso, la idea es que se temple para que se disuelva bien el azúcar.
Cuando haya enfriado añadimos las claras. Las claras no deben estar montadas. Si son pasteurizadas se añaden tal cual pero sin son de huevos frescos se remueven un poquito con una cuchara para romper la clara.
Vertemos la mezcla en unos moldes aptos para el horno y los horneamos al baño maría con el horno a 150º durante una hora aproximadamente (o hasta que cuajen). 
Una vez horneados los dejamos en la nevera durante unas 24 horas. Antes de consumirlos los cubrimos de mermelada al gusto.
Y ya tenemos lista nuestra panna cotta para disfrutar de ella.