Pasta gratinada con salsa de tomate y gambas



La siempre socorrida, rica y nutritiva pasta no sólo es un recurso al que siempre se puede echar mano, sino un aliciente para con pocos ingredientes y sin complicarse mucho la vida conseguir un plato en verdad apetitoso. El gratinado es una opción que suele tacharse de excesivamente calórica por aquello de que la bechamel lleva mantequilla, harina, leche, queso... Sin embargo es posible hacer una bechamel más ligera eliminando la mantequilla y sustituyendo la leche por algún caldo que combine bien con el resto de ingredientes. Por ejemplo, en esta receta que hoy os invito a preparar, he utilizado el caldo resultante de cocer las gambas consiguiendo así, además, un plus añadido de sabor que enriquece y transforma un sencillo plato de pasta con tomate en algo realmente gustoso. Para mayor ligereza tampoco he puesto queso en el gratinado, aunque si se quiere puede usarse, claro está. .El tipo de pasta que yo he empleado es el conocido como conchiglie, o caracolas, pero puede utilizarse la que tengamos en casa, preferiblemente pasta corta, como macarrones, espirales, farfalle... (Y tampoco pasa nada si echamos mano de unos espaguetis o cualquier otra pasta larga.)


Ingredientes para cuatro personas

500 gr de pasta corta (caracolas, macarrones, espirales, farfalle...)

1 1/2 kg de tomates maduros

250 gr de cebollitas francesas

Dos puerros

200 gr de gambas

Dos dientes de ajo

Dos cucharadas de harina

El caldo de cocer las gambas

Sal

Pimienta

Orégano

Nuez moscada

Aceite de oliva