Pastel de calabacín pre-desconexión

Está claro que necesito vacaciones… estoy lenta, perezosa y poco creativa, tal vez porque no hago otra cosa que pensar en el próximo fin de semana. Será entonces cuando cargaré la furgoneta hasta los topes y me iré al pueblo. Durante cuatro semanas me convertiré en una aldeana feliz y despreocupada, sin horarios, sin prisas ni obligaciones. Me esperan días de paseos entre árboles, largas sobremesas familiares y sobre todo holgazanear sin remordimientos. Prometí escribir todos los meses una entrada en el blog, así que… antes de que mi musa haga también las maletas y me abandone hasta nuevo aviso, os dejo la recetilla de julio publicada “in extremis”

Me hace especial ilusión compartir con vosotros esta sencilla pero deliciosa receta, porque a la persona que me la enseñó a preparar le tengo un especial cariño, y quería dedicársela. Iryna, una preciosa mujer todo dulzura, una joven que entre otras muchas virtudes, ¡cocina de maravilla!

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Estos son los ingredientes, fáciles de memorizar, para elaborar un estupendo pastel de calabacín:



Una cebolla grande (o dos pequeñas)

Dos calabacines medianos

Tres patatas hermosas y de buena calidad/variedad

Cuatro huevos grandes

Un buen puñado de vuestro queso rallado favorito



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Y la preparación no puede ser más sencilla. Picamos menudita la cebolla, sazonamos, y la pochamos ligeramente en la sartén con un poco de aceite de oliva virgen. Reservamos.



Lavamos bien los calabacines y los cortamos en rodajas muy finitas y sazonamos. Al igual que hemos hecho con la cebolla, los pochamos en la sartén tapados hasta que estén blanditos. Reservamos.



Pelamos las patatas y las cortamos como para tortilla, sazonamos, las freímos y las escurrimos bien del aceite.



Batimos los huevos en un bol amplio y añadimos el resto de ingredientes más un puñado de queso rallado, mezclando todo muy bien.



Finalmente forramos una fuente apta para horno con papel vegetal, volcamos en ella nuestra mezcla y horneamos a 180 grados, calor arriba y abajo, por espacio de unos 30 minutos. Ya sabéis que el tiempo dependerá de cada horno, lo mejor es que vayáis comprobando con un palillo si ya está cuajado.


Y aquí tenéis el apetitoso resultado final



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Y ahora sí… inicio la “desconexión” con vuestro permiso, os deseo un delicioso y espléndido verano. ¡Nos vemos en Septiembre resalaos! disfrutad y sed felices



“Pastel de calabacín pre-desconexión” también está disponible en audio en ivoox

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