Este pastel lo preparé para el cumpleaños de mi hija. Como es intolerante a la lactosa y a parte es un poco complicada para gustos de relleno, le pregunté si prefería algún relleno en especial o si lo quería de mermelada de fresas que había preparado hacia unos días. Y aprovechando que todavía hay fresas en las fruterías.
Su respuesta fue que lo quería de mermelada de fresas y moscatel. Y así tuvo su sencillo pastel de cumpleaños como ella quiso.
El bizcocho es la receta famosa de yogur.
En un bol, poner el azúcar y añadir solo las yemas de los huevos, separando las claras en otro bol.
Mezclar las yemas con el azúcar y agregar el yogur y el aceite, remover.
Batir las claras a punto de nieve con unas varillas de mano, incorporar a la masa anterior mezclando con movimientos envolventes.
Tamizar la harina junto la levadura. Añadir a la masa e incorporar la ralladura de limón.
Precalentar el horno a 200º C
Untar el molde con un poco de margarina y espolvorear un poco de harina en su base.
Incorporar la masa al molde e introducir en el horno. Bajar la temperatura a 180ºC, posición arriba y abajo, durante unos 30 a 35 minutos.
Para saber si está en su punto, pinchar con un palillo o una aguja tipo media , si sale limpio ya esta cocido. Dejar dentro del horno apagado cinco minutos.
Sacar el bizcocho y dejar enfriar.
Lavar las fresas, quitar las hojas, secar con papel de cocina y partir por la mitad.
Escurrir bien las cerezas del almíbar.
Una vez frío ya se puede desmoldar y abrir por la mitad para su relleno.
Empapar ligeramente con el moscatel y cubrir la base con la mermelada.
Poner encima la otra mitad por la parte interior y empapar ligeramente de moscatel, cubrir con la mermelada.
Adornar con las fresas y las cerezas al gusto.