
Como veo que últimamente os están gustando bastante estas recetitas más ligeras, hoy os traigo otra en forma de pequeño pastel en el que las fresas son las protagonistas.
Soy una enamorada de esta pequeña fruta. Se las pongo a casi todo. Si seguís las elaboraciones que hago en mi pastelería, sabréis que son la estrella en mis decoraciones. 
Adornan mis pasteles, pero también son de mis frutas favoritas para la hora del postre o como snack de media mañana. Me encantan chafaditas dentro de mi vasito de kéfir junto con un buen pellizco de mi granola casera de miel y frutos secos.
Las uso muchísimo en forma de confitura para rellenar mis tartas. Y son las protagonistas de buena parte de los pastelitos individuales que ofrezco en Llebrés. Las tartaletas blondie de chocolate blanco y fresas son un buen ejemplo.
¿Y qué me decís de su aroma? Pocos olores hay tan deliciosos y primaverales como el de una fresa en su punto óptimo de maduración.
Siendo una entusiasta de esta fruta, no era de extrañar que este pastel me fuera a encantar. Y es que, además de su suave sabor a fresa, la textura es tan agradable y jugosa, que cada mordisco será un placer.
Eso sí, no esperéis que sea muy dulce. El dulzor se lo aporta únicamente la manzana, por lo que la intensidad del azúcar, por ejemplo, no la tiene. Si, por el contrario, sois de los que, como yo, disfrutáis con los postres de sabor natural y muy poco edulcorados, este es vuestro pastel. Atención, y tomad nota:
Pastel de fresas y yogur griego, sin azúcar ni edulcorantes:
INGREDIENTES (para un molde de unos 12cm de diámetro)
- Para la cobertura:

Valores nutricionales por porción (salen 3):
Cal: 154Kcal
HC: 24g
P: 9g
G: 2,8g
Fibra: 1,9g