
No ha sido para tanto ¿no? Ya se acaban los días de trabajo (para algunos) y llega el viernes de postre y el de hoy hará que os olvidéis por unos momentos de los problemas. Es un pastel de galletas, chocolate y queso, solo con esto ya os podéis imaginar lo rico que está, pero mejor hacerla y comprobarlo ¿no? Es fácil de hacer e ideal para verano ya que se consume frío. Esperamos que os guste y… ¡feliz fin de semana!
INGREDIENTES
Para decorar:
PREPARACIÓN
(Precalentamos el horno a 180º)
1º Metemos las galletas en una bolsa de plástico y les pasamos un rodillo por encima hasta hacerlas migas. Mezclamos con 45 gr. de mantequilla y la miel, removemos hasta obtener una pasta. La extendemos en un molde de base desmoldable untado con mantequilla o con papel sulfurizado y horneamos 10 minutos
2º Mezclamos en un bol el queso mascarpone, la mantequilla blanda y el azúcar. Incorporamos la nata y removemos hasta obtener una crema homogénea
3º Sacamos la base del pastel del horno y dejamos templar
4º Vertemos la crema de queso sobre la base de galletas e intentamos alisar la superficie con una espátula
5º Ponemos la nata de la cobertura en un cazo y agregamos el azúcar moreno. Llevamos ebullición, a fuego muy lento y sin dejar de remover, hasta que el azúcar se haya disuelto completamente. Seguimos la cocción a fuego suave durante 5 minutos. La crema debe tener un color amarillo pálido. Retiramos del fuego e incorporamos la mantequilla troceada y el chocolate. Removemos hasta conseguir una salsa homogénea y la dejamos enfriar. Recubrimos el pastel con ella y lo dejamos durante 2 horas en el frigorífico. Después, desmoldamos y decoramos con almendra molida y nata
6º Servimos enseguida en porciones y podemos acompañarlo de una mermelada de frutos del bosque