Como guarnición para carne a la plancha, o como plato único, acompañado de unas judías verdes o guisantes salteados con jamón necesitaremos:
400 g de patatas kennebec
200 g de queso (trozos que os hayan sobrado)
300 ml de crema de leche + 100/150 ml de leche
2 manzanas harinosas
Nuez moscada
Sal (opcional)
- Encender el horno a 200º
- Untar con un poco de aceite un recipiente para horno. Quitar el exceso.
- Cortar las patatas y las manzanas muy finas y distribuir en capas alternando patata y manzana, terminando con una de patata. Dejar un pequeño borde alrededor de la bandeja para que pueda entrar con facilidad la crema de queso.
- Rallar o cortar a trozos pequeños el queso (yo lo he troceado porque me gusta encontrar tropezones). En un cazo diluir la crema de leche con el queso, a fuego muy suave, hasta que se forme una crema ligera. Si espesa mucho añadir un poco de leche caliente.
- Condimentar con nuez moscada y sal, solo si hace falta. El queso de Mahón ya es fuerte de por si y no he necesitado añadir más.
- Cocinar en el horno tapado por espacio de unos 45/60 minutos. Dependiendo del tipo de patata.
Si el tiempo se alarga más de 45 minutos es conveniente bajar el horno a 180º, y continuar la cocción hasta que la patata esté tierna.
- Si preferís rallar el queso, cinco minutos antes de sacar la bandeja del horno gratinar por encima con un poco de queso rallado.
Los últimos minutos hay que estar muy pendientes para que no se queme.
Qué lo disfrutéis!..