Cuando trabajaba mis chic@s se iban a casa de mi madre por las tardes. Cuando yo quedaba en el trabajo, los dejaba allí y ell@s subían andando, pasaban allí las tardes, y así ella controlaba que hicieran los deberes y no se enrollaran demasiado en la tele. Dani aprovechaba y jugaba en el patio del colegio que había al lado, ella de vez en cuando se asomaba a la terraza para controlar que no se moviera de allí. Cuando se acercaba la hora de mi salida ellos cogían sus mochilas y me iban a buscar para volver para casa. Uno de esos días mi madre me llamó por teléfono y me dijo: Hoy tienes que venir tu a buscar a los niños, no pueden bajar andando. ¿Pero y esooooooo...? ¿Que ha pasado?, yo estaba pensando en alguna pierna rota de Dani, ya que no paraba de corretear de un lado para otro, pero el motivo no era ese, noooooooo. Mi madre y Marta habían estado preparando un pastel y claro, no era menester que fueran los dos cargando con el pastel por toda Ponferrada.
Es uno de los más fáciles que hay, se tarda más en explicar que en preparar y es una delicia, muy refrescante y nada empalagosa, así que os dejo la receta, espero que os guste.

NECESITAMOS ESTOS INGREDIENTES:

ASÍ DE FÁCIL LO PREPARAMOS:
Usamos un molde desmoldable, el mío es uno redondo de 22 centímetros, si lo tenéis cuadrado mejor que mejor, ya que así no tendréis que andar haciendo puzles con los sobaos.
Lo primero que vamos a hacer es poner las hojas de gelatina en un recipiente con agua fría para hidratarlas.
Colocamos una capa de sobaos sobre el molde (sin untar, ni mojar ni nada)
Abrimos el bote de la piña y sacamos la piña y reservamos . Del jugo separamos una tacita de las de café (es para disolver las hojas de gelatina), en el resto de jugo vamos mojando las galletas y las colocamos encima de los sobaos, solo una capa. Podemos con un brocha mojarlas un poco más una vez colocadas, pero no excesivamente, ya que la siguiente capa les va a dar mucha jugosidad.
La piña la trituramos (sin líquido) con la batidora y la ponemos encima de las galletas extendiéndola.
Calentamos la taza de jugo de piña que teníamos reservada y disolvemos la gelatina, reservamos mientras montamos la nata.
Montamos la nata con el azúcar ( no he puesto cantidad de azúcar , ya que va un poco a gusto, a nosotr@s no nos gusta con demasiado azúcar) y cuando esté bien montada le añadimos el jugo de la piña con la gelatina y lo incorporamos con cuidado, echamos la nata encima de la preparación y extendemos.
Dejamos en la nevera mínimo dos horas , mejor de un día para otro. 