Esta receta me llega directamente desde Caracas, Venezuela, a través de un gallego afincado desde hace muchos años en esa ciudad: un gran alpinista (Viveiro 1933), un excelente luthier, una maravillosa persona. Si algun@ quiere conocer más sobre él, existe un LIBRO de RAMÓN BLANCO que habla sobre él y su ascensión a las 7 cimas (la más alta de cada continente), siendo la persona de más edad en la historia en conseguirlo. Hoy en día sigue en activo, así que quizá este rico pastel sea el culpable de toda su fuerza vital.
He utilizado un molde de cristal de 30cm de largo y 20 cm de ancho. Comenzamos:
Para la base:
Para la masa:
Comenzamos precalentando el horno a 180º con calor arriba y abajo, a poder se con el ventilador activo.
Nos ponemos con la base engrasando el molde con toda la mantequilla y colocando encima las galletas enteras. Así hasta cubrir por completo la base.
En una licuadora o con la ayuda de una batidora mezclamos la leche condensada, los huevos enteros, el zumo del limón al gusto (sin limón también sirve) y el queso. Batimos bien hasta que estén todos los ingredientes bien disueltos y mezclamos y lo volcamos en nuestro molde preparado.
Horneamos a 180ºC durante 20 minutos o hasta que clavando un cuchillo en el centro, éste salga limpio.
Sacamos del horno y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Lo metemos un par de horas en la nevera y ya está listo para ¡DISFRUTAAAAAAR!
Truco: podemos decorarlo con un poco de sirope de chocolate, de caramelo o cualquier mermelada de fruta.
Mientras se hornea vereis que las galletas suben… esa una de las sorpresas de este pastel, será diferente a lo que estamos acostumbrados. Pero si esto no os convence, bien podeis darle la vuelta una vez horneado o en vez de colocar las galletas enteras podeis picarlas y con la ayuda de la mantequilla coloarla sobre la base de nuestro molde.