Pasteles hojaldrados de almendra y cabello de ángel

Ya casi , casi , nos saluda el otoño y toca regresar , dejar de hacer el remolón y tomar las riendas de la rutina…..Ha sido un verano intenso y a la vez corto , lleno de buenos momentos en los que hubo tiempo para el descanso , para la reflexión, para reencontrarse con los amigos que tanto quiero, para estar con la familia, para leer y leer , para reuniones blogueras dónde pude conocer a Chus y a Manoli , con las que pasé una tarde estupenda de charla y risas , también con Isabel , a la que ya conocía…..Como ya os imaginaréis , rodeada de esta buena gente , las horas se nos fueron volando por mucho que las quisimos retener jaja ….Repetiremos seguro : ))


Por supuesto , no me olvidé de cocinar y fotografiar jaja……Estos pasteles los preparé un montón de veces porque tuvieron muy buena aceptación, asi es que los comparto también con vosotr@s y espero que igualmente sean de vuestro agrado.


Os sorprenderá lo sencilla que es su elaboración y a la vez , lo deliciosos que están.

Por cierto, y vuestras vacaciones qué tal ? …… Coged un pastel virtual y contadme , mientras sube el café ……



Ingredientes :

Dos planchas de hojaldre

Un huevo grande

200 g de almendra molida

130 g de azúcar

Un chorrito de leche (3 ó 4 cdas)

Cabello de ángel

Un huevo batido

Azúcar glas para espolvorear

Elaboración :

Batimos almendra, azúcar , huevo y añadimos un chorrito de leche, no mucho, lo suficiente para que la masa quede ligada y compacta, no debe quedar líquida .

Sobre una plancha de hojaldre, extendemos en una capa fina el cabello de ángel y sobre éste la masa de la almendra.

Pincelamos los bordes del hojaldre con huevo batido . Tapamos con la otra plancha de hojaldre y cerramos bien para que no se nos salga el relleno, como si fuera una empanada.

Marcamos unos cortes pero sin llegar a cortar para que una vez hecha, sea mas fácil cortarlos.

Pincelamos toda la superficie con huevo batido y llevamos a hornear (horno previamente caliente a 200º) durante media hora.

Retiramos del horno , espolvoreamos de azúcar glas y cuando enfría lo cortamos con cuchillo de sierra en trocitos por dónde anteriormente habíamos marcado los cortes.

(Los bordes los desechamos para que tengan mejor presencia, pero por supuesto no los tiramos , nos los comemos que están bien ricos ).