Lo que se pretendía rebozando la patata antes de cocerla es que saciara más, era época de hambruna, ahora los que no tienen esa necesidad las enriquece con almejas y las cuecen en un buen fondo de pescado o las acompañan de mil modos, jamón, chorizo, bacalao, bonito, etc. Se suele tomar como primer plato o como tapa.
Son ese tipo de platos tradicionales y humildes que contiene toda la sabiduría popular, recetas rescatadas de recetarios antiguos que habían caído en el olvido y vuelven a estar de actualidad, como todas las recetas que hacían nuestras abuelas con ingredientes fáciles de encontrar pero con una preparación y un ingenio maravilloso, consiguiendo que una simple patata sea un plato apetitoso y anhelado. Esta receta que atribuyen a la condesa de Pardo Bazán sorprende por la sencillez de sus ingredientes y lo sabroso de su caldo denso y rico.
Elaboración:
1. Comenzaremos eligiendo unas buenas patatas medianas. Una vez peladas, lavadas y secadas las cortaremos en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor.
2. Salpimentamos las patatas y las pasaremos por harina, luego por huevo batido y las freímos en abundante aceite caliente hasta que el rebozado este dorado. No es necesario que queden perfectamente hechas por dentro, pues luego van a recibir una segunda cocción.
3. Reservamos las patatas en una cazuela, de barro preferiblemente, que sea ancha y plana, pues deben quedar bien colocadas y de forma que luego sea sencillo servirlas sin romperlas.