En casa las patatas fritas nos encantan, pero son unos de esos alimentos que te los comes pero al final sólo de pensar en las calorías, el colesterol, etc. no lo disfrutas tanto como antes. Por eso, desde que descubrí las patatas “fritas” al horno ya puedo disfrutar de este pequeño placer sin sentirme culpable.
Aunque parezca mentira, quedan iguales, con mucha menos cantidad de aceite, y por ello mucho menos cargo de conciencia. Además, yo aprovecho para añadirle especies y algún otro toque, como ajo en polvo y pimienta, y están para chuparse los dedos! A mí siempre me han gustado mucho con mayonesa o salsa brava, con el consiguiente añadido de calorías, pero ahora me las como solas, porqué están buenísimas!
Como veréis es una receta muy, pero que muy simple, pero con un resultado impresionante. Si nadie os dice que están hechas al horno nunca diríais que no están fritas. Es una forma de “engañar” los más pequeños de la casa. Seguramente, estaréis pensado que lo bueno de las patatas fritas tradicionales es que quedan crujientes, os aseguro que estas también quedan crujientes, todo depende del tiempo que las dejéis al horno, si os gustan muy crujientes las dejáis más tiempo y listo. Al final, cada uno adapta las recetas a los gustos de su casa.
INGREDIENTES:
-3 o4 patatas medianas
-3 o 4 cucharadas de aceite de oliva
-Sal
-Pimienta negra
-Ajo en polvo
-Orégano