PREPARACIÓN:
Lo primero es no asustarse con tanto ingrediente. Aunque no lo parezca, es una receta muy muy simple.
Pon en un olla un chorretón de aceite y pon a pochar la cebolla y el pimiento cortado en tiritas pequeñas.
En otra sartén, rehoga la carne y el chorizo y haz que pierdan un poco la grasa que puedan tener. Esto hará que el guiso no te quede tan pesado.
Pela las patatas y pártelas de tal manera que crujan al romperse. Para que nos entendamos, mete el cuchillo en la patata sin llegar al final y haz un giro de muñeca para partirla y desgarrar así el pedazo de patata. No las partas muy grandes. Este paso es importantísimo para que nos quede un caldo "gordito".
Pon las patatas junto con la cebolla y el pimiento y deja que suden y suelten la fécula.
Añade la carne y el chorizo, remueve bien y pone el colorante si quieres.
Ponle el chorretón de tomate, la pastilla de caldo y cubre de agua. La idea es que quede un dedo por encima de la patata.
Ponle sal, pimienta, el puñado de guisantes congelados y deja que hierva a fuego medio hasta que la patata quede blandita. El tiempo dependerá del tamaño de la patata y del agua de tu ciudad. -Pero vamos, que media hora no se la quita nadie.-
Cuando le queden 5 minutos al guiso, añade un par de huevos cocidos cortados en tiras y listo. Aquí te dejo un post sobre Cómo cocer el huevo duro perfecto.
Puede añadirle setas, puede ponerle zanahora, quitarle el huevo duro... Hazlas como quieras. Te recomiendo que hagas una buena cantidad, que ahora que empieza el frío, se agradece llegar a casa y tener un plato de patatas guisadas. Os van a enamorar.
Y a cocinar, filibusteros, que el mundo se va a acabar.