Si os soy sincera, nunca había comido patatas rellenas. En casa de mi madre, todo el tema de recetas hechas al horno no se han hecho muchas, mi madre tiene un horno de gas, y la verdad es que no se cocina igual que en un horno eléctrico, así que hasta que no me fui a vivir con Julio no empecé a sacar todo el jugo a este tipo de recetas. Pero no fue hasta este año que probé por primera vez las patatas rellenas. Durante los meses que Oscar estuvo en el hospital, me tocó comer muchas veces en el restaurante de allí, y fue donde probé las patatas rellenas de carne, y me encantaron.
INGREDIENTES:
-4 patatas grandes
-300 gr de carne de butifarra o salchicha o de carne picada mixta
-1 cebolla mediana
-2 tomates maduros triturados o tomate triturado envasado.
-queso para gratinar
-Orégano
-Pimienta
-Aceite
-Sal
PREPARACIÓN DE LA RECETA:
En primer lugar, limpiaremos las patatas, y mientras están húmedas las envolveremos en papel de aluminio y las pondremos al horno previamente precalentado a 200º. Las dejaremos en el horno durante 45 minutos. Dependiendo del tamaño pueden necesitar más rato. Para saber que ya están listas pincharemos con un palillo o cuchillo y si vemos que están blandas ya las podemos sacar del horno, sino las dejaremos un rato más.
Mientras se enfrían prepararemos el relleno.
Picaremos la cebolla bien fina, o bien la trituraremos, si no nos gusta encontrarnos trocitos.
En una sartén con aceite sofreiremos la cebolla con un poco de sal, a fuego lento hasta que esté doradita.
Cuando ya tengamos la cebolla al punto le añadiremos el tomate triturado. En este momento, si fuera necesario le podríamos añadir una cucharadita de azúcar si el tomate está muy ácido, sino no es necesario. Coceremos hasta que el tomate haya reducido un poco y esté más espeso. Le añadiremos la carne picada, la sal, la pimienta negra y el orégano (a mí me gusta mucho, así que le añado una buena cantidad). Cuando la carne ya esté doradita, lo apartamos del fuego y lo reservamos.
Pasos los 45 minutos, pincharemos nuestras patatas con un cuchillo y veremos si están tiernas o no. Si vemos que aún siguen duras las dejaremos más rato, el tiempo varía dependiendo del tamaño de las patatas.
Cuando las patatas están tiernas las sacaremos del horno, y las dejaremos enfriar un poco para poder manipularlas. Una vez frías, las cortaremos por la mitad y con la ayuda de una cuchara iremos sacando el interior de la patata, dejando parte de la patata para formar unas barquitas.
Seguidamente, añadiremos cucharadas del relleno que teníamos reservado en el interior de la patata y pondremos queso rallado por encima. Lo meteremos en el horno a gratinar hasta que el queso coja color y ya lo podremos sacar.