Paté de Centollo y Pescado de Roca

Apenas asomaba su cuerpo a la adolescencia su mente ya empezó a comprender cómo era el proceso: los prejuicios eran como espinas en las manos y las certezas, en cambio, llegaban con un erizamiento en el estómago, punzante y molesto. Pero ambos funcionaban como semillas y, sólo si caían en terreno fértil, podían crecer y convertirse en dolorosos presentimientos. Así pues, nada más que Dolores sintió la certeza de vivir en un pueblo minado de prejuicios y envidias tuvo el claro presentimiento de que para poder continuar viviendo necesitaba arrancarse de la vida los años vividos en el pueblo, este presentimiento vino acompañado de una certeza: a los dieciocho años y sin apenas despedirse de nadie más que de sus padres, Dolores se fue. Llegó cruzando el océano hasta una ciudad con alma de mujer que la acogió amorosamente y le ofreció un paisaje rodeado de sol, música y mar. Allí empezó a llamarse Lola y dejó de resistir el miedo ajeno, la costumbre de bajar la cabeza y dar con los ojos en el suelo. Y empezó a pelearse con la vida, a cantar, a soñar, a bañarse en un mar limpio y a amar en una playa de arena fina y cálida que latían en ella como un deseo inalcanzable pero al que no es posible renunciar. El sol, la playa, la arena, el mar, el amor y Lola:

PATÉ/ PASTEL DE CENTOLLO Y PESCADO DE ROCA



Ingredientes:


1 centollo (a poder ser autóctono).

Pescado de roca (salmonetes, cabracho…) cocido y limpio de piel y espinas.

6 pimientos de piquillo (en conserva)

4 huevos.

200 ml de nata.

3 c.s de tomate frito.

Sal y pimienta (al gusto)

Mantequilla y pan rallado (para el molde)

Nota: el peso totalde la “carne” del centello y el pescado de roca eran 350 grs.

Elaboración:

Cocemos el pescado en un caldo corto con un poco de vino blanco y una zanahoria, una hoja de laurel y un puerro (podemos colar y guardar este caldo para un arroz de pescado, una sopa…).



Sacamos el pescado del caldo, lo dejamos enfriar un poco y con cuidado le quitamos la piel y todas las espinas, nos quedamos sólo con la “carne”.



Si el centollo está vivo lo ponemos a cocer en agua fría con sal durante 18 minutos (consejo de Marc, mi pescadero, que de esto sabe y mucho). Lo sacamos del agua, dejamos enfriar y procedemos a retirar todo lo comestible que tenga el animalito, con sumo cuidadín de no dejar ningún trozo de su duro caparazón por ahí.



En el vaso de la thermomix (o en el de la batidora, o en un bol amplio) ponemos todos los ingredientes y trituramos bien.

Untamos un molde que pueda ir al microondas con mantequilla y lo espolvoreamos un poquito con pan rallado y cocemos a máxima potencia durante 12 minutos.

Nota: Puedes prepararlo de manera tradicional en el horno al baño maría te llevará unos 35 minutos a 180º, partiendo de que el agua de la bandeja esté ya caliente.