
Si me seguís desde hace años ya sabréis de mi afición a los patés caseros. Y siempre que veo una nueva receta acabo por hacerla, y eso me ocurrió cuando me encontré esta receta en una revista de cocina. Fue amor a primera vista y no me ha defraudado porque está buenísimo. Espero que a vosotros os guste tanto como a mi. La idea es prepararlo con antelación porque lleva un poco de gelatina para compactarlo y debe descansar en la nevera de un día para otro. Después, como casi todos los patés podéis congelar porciones, por si es mucha cantidad. Y también podéis hacerlo en formato individual si tenéis una reunión, dejando que repose en tarros o cuencos individuales.
Si os gusta el molde podéis comprarlo en este enlace.

INGREDIENTES:
250 gr. de champiñones laminados
Media cebolla
1 diente de ajo
100 gr. de queso de untar
6 cucharadas de mantequilla
60 ml. de brandy
100 gr. de nueces peladas
2 cucharaditas de gelatina en polvo
1 cucharadita de tomillo picado
Media cucharadita de nuez moscada
Sal
Pimienta
PREPARACIÓN:
Rehogamos la cebolla picada en una sartén con dos cucharadas de mantequilla. Cuando esté transparente añadimos los champiñones y salpimentamos. Rehogamos hasta que se evapore el líquido que sueltan. Entonces incorporamos un diente de ajo picado, el tomillo y una pizca de nuez moscada. Salteamos durante un par de minutos y añadimos el brandy, cocinamos durante 5 minutos más y retiramos del fuego.

Vertemos el paté en un molde forrado con film transparente, alisamos la superficie y cubrimos con las cuatro cucharadas de mantequilla derretidas. Dejamos reposar en la nevera al menos 6 horas y después decoramos con unas hojitas de tomillo, los champiñones que teníamos reservados y unas nueces. Servimos.