
Apasionada de la cocina. De chica, cómo ella cuenta, “veía el lenguaje corporal de mis padres mientras cocinaban.”
Creció con eso. Artista plástica y tal cual expresa en su biografía, y con “la posibilidad de mirar la montaña todos los días.”
Su padre le encantaba cocinar, además de ser músico, cocinaba lentejas, locro, asado, pan casero y para ella era el instante especial en el cual disfrutaba y comía. Para ella su papá era un cocinero innato que le fascinaba el hecho de crear y dar.
Roggerone cosechaba membrillos con su mama de una planta del lugar.
Para Patricia vivir en la hermosa Cacheuta fue una “espacio de vida sin tiempo”. Sus pasatiempos eran ver los sapos, andar por el río, cortar flores, jugar con los vecinos y tantos más.
En su arte combina textura, comida, vinos, construir un plato en altura.
Según ella la estética le marcó un rumbo.
Toda esa naturaleza la definió como persona y le fue cincelando sus profesiones.
Un placer escucharla hablar de “cocinar para el vino” y apasionarse con los productos de la naturaleza.
Qué mejor que verla en este video.