Los que me conocéis sabéis que dentro de muy muy poquito me caso y ya empiezo a estar nerviosa. Para controlar mis nervios me meto en mi cocina y me evado. Estos días no puedo parar y no hago más que cocinar cositas nuevas. La receta de hoy hacía tiempo que la tenía pendiente. A mi madre le encanta el merengue, así que por fin le hice un postre con muuuucho merengue, que ella se merece esto y mucho más.
1. El primer consejo que os voy a dar es que uséis claras de huevos frescos, y como siempre, si es de gallinas felices muchísimo mejor. Las claras que venden en bote nunca montan igual, por eso siempre para hacer merengue usar claras de huevos frescos. Separamos las yemas de las claras. 

2. Ponemos las claras en la bol de la KA y añadimos el 1/4 de cucharadita de cremor tártaro. Batimos hasta integrar por completo. Seguimos batiendo a velocidad alta hasta que las claras monten y empiecen a formar picos.


3. Añadimos el azúcar de cucharada en cucharada, los 300g, a ritmo lento, para dar tiempo a que el azúcar se disuelva. Este proceso debe llevarnos unos 10 minutos. 

4. Cuando el azúcar este totalmente integrado añadimos una cucharada de maizena mientras seguimos batiendo y por último una cucharadita de vinagre de vino blanco. 



5. Sobre el papel de horno dibujamos el contorno redondo de un plato. Damos la vuelta al papel y esta será nuestra referencia para extender el merengue y que quede completamente redondo. Colocamos sobre la bandeja de horno 5 pegotitos de merengue y sobre ella el papel de horno, recordar poner el lápiz cara abajo. Con estos pegotitos de merengue el papel no se moverá nada. Con ayuda de una espátula extendemos el merengue ocupando todo el círculo. Le damos forma de nido para poder rellenar después.





6. Horneamos 1h 30 minutos a 120ºC con aire. Pasado este tiempo sacamos del horno y dejamos enfriar por completo, mínimo 2 horas. 

7. Justo antes de servir preparamos el relleno. Montamos 200ml de nata con 40g de azúcar. Rellenamos el interior del nido con la nata montada. 



Colocamos los frutos rojos por encima y servimos enseguida. La nata humedece el merengue así que debemos rellenarlo justo antes de servir. 