

Base de merengue
Batir las claras junto con el cremor tártaro con el accesorio de varillas de una batidora o un robot de cocina hasta que se formen picos blandos.
Añadir el azúcar a cucharadas poco a poco y seguir batiendo hasta que se haya formado el merengue (se formen picos duros).
Añadir la maizena y la esencia de vainilla y volver a batir para que se integre todo.
Colocar el merengue en una manga pastelera.
En un papel de cocina dibujar como plantilla una circunferencia de 26-28cm. de diámetro.
Esparcir el merengue en el papel de cocina siguiendo la plantilla.
Precalentar el horno a 150º y hornear durante 10 minutos a esa temperatura. Bajar el horno a 100º y seguir horneando durante 1,5h más.
Dejar enfriar el merengue dentro del horno hasta que se enfríe completamente.
Crema de mandarina
Batir a mano con unas varillas las yemas huevo, el azúcar y la maizena hasta que se mezclen completamente. Añadir el zumo y la ralladura y volver a mezclar.
Poner al fuego mientras se remueve con las varillas hasta que espese la crema.
Dejar enfriar completamente a temperatura ambiente y con un film en contacto con a superficie para impedir que se forma costra.
Montar la nata junto con dos cucharadas de azúcar.
Mezclar la nata con la crema de forma manual y con cuidado de no bajarla.
Frutas frescas
Esparcir la crema de mandarina por la superficie de la base de merengue y sobre ésta las frutas peladas y troceadas.

