Bacon y nata, para mi gusto una de las mejores combinaciones con las que se puede hacer una salsa. Si habitualmente la utilizamos para pasta (la carbonara a la española), hay que ver lo bien que le va a las carnes, sobre todo el cerdo y el pollo. Como siempre estoy a dieta ( más o menos), sustituyo la nata por leche evaporada, mucho más ligera y prácticamente con el mismo resultado. Aún así no es un plato light, para qué nos vamos a engañar, pero rico está un rato. Ingredientes: - 1 pechuga de pollo por persona - 200 gr. de bacon en tiras (panceta) - 525 ml. de leche evaporada - 1 cebolla - 1 chorrito de brandy - perejil fresco - sal y pimienta negra Elaboración: 1. Dorar las pechugas (enteras) en una sartén con aceite de oliva, sazonadas con sal y pimenta negra. Retirar a un plato.
2. Quitar la mitad del aceite de la sartén por lo menos y sofreír la cebolla picada hasta que esté transparente. 3. Añadir el bacon en tiras y dorar unos minutos. 4. Añadir el brandy y dejar evaporar un par de minutos antes de incorporar la leche evaporada. 5. Cuando la salsa empiece a hervir, poner las pechugas reservadas, bajar el fuego y dejar hacer suavemente hasta que las pechugas estén bien hechas por dentro, lo que tardará entre 15-20 minutos aproximadamente.
Cortar las pechugas en filetes gorditos, servir con la salsa por encima y un poco de perejil picado. ¿Tiene buena pinta o no?