
Este no es uno de mis postres favoritos. había probado hace tiempo las peras al vino tinto y no las recuerdo con especial interés, así que no debieron gustarme mucho. Pero tenía ganas de darles una segunda oportunidad y aprovechando una bolsa de peras que me trajo mi madre y un resto de vino moscatel que me sobró de otra receta, salió esta maravilla.
Está claro, que hay que dar confianza a aquellos platos que no nos gustan a la primera y esta es la prueba. Un postre delicado, dulce y exquisito, que me va a servir en parte para otro postre que elaboraré en unos días.
La receta tradicional es con vino tinto, ya os digo que yo no la recuerdo con cariño, esta con moscatel me ha encantado y no os podéis imaginar que olor flota por la casa mientras se prepara.
En una olla poner el agua, el azúcar, el vino y la canela y llevar a ebullición.
Pelar las peras y dejarlas enteras. No quitarles el rabito.
Cuando el almibar de vino esté hirviendo introducir las peras con cuidado y dejar que se cuezan durante unos 20 minutos o hasta que al pincharlas estén tiernas. Hay que darles una vuelta de vez en cuando.
Cuando estén listas las sacamos y dejamos que el almíbar se reduzca un poco. Veréis que espesa ligeramente. Las podemos degustar en frío o en caliente.

Metemos las peras y dejamos que cuezan hasta que estén tiernas. De vez en cuando le damos una vuelta con cuidado para que se impregnen del almibar.