Como podéis apreciar se trata de una patata de bastante tamaño asada, en unos hornos característicos que se ven por la ciudad. Se pueden rellenar o comer simplemente con sal y pimienta y seguro que están igual de buenas
Lo primero que tenemos que hacer es pasar bien la patata y para ello la envolvemos en papel albal y la metemos en el horno, a 180 grados dependiendo del tamaño y del grosor, entre media hora a 45 minutos. Hay que ir abriendo la patata y pinchar con un cuchillo en su interior para comprobar que está correctamente cocinado.
Una vez asada la patata, podremos rellenar al gusto. A mí lo que más la atención me llamo fue la remolacha en tiras, ya que es un ingrediente que no tenía presente en mi cocina y que se ha vuelto bastante indispensable porque le aporta a las ensaladas una textura distinta. Así que rellenamos con mahonesa, aceitunas, maíz, guisantes cocidos, remolacha en tiras, unas tiras de jamón de york y repetimos la operación las veces que queramos