
Algo que se suele escuchar mucho en relación con el pescado es la clasificación de éste en variedades blancas y azules. Lo que hace que unos pescados entren dentro de una variable u otra no es que sean de un determinado color , sino que, como nos explica la diestista-nutrionista Marta González Caballero, "el pescado se clasifica según su contenido en grasa".


Algo común que hay a todos los pescados, sean del tipo que sean, es que "contienen proteínas de un valor biológico similar a la de las carnes", aclara González Caballero. Además, "son una importante fuente de yodo, fósforo, hierro, cinc y vitaminas del grupo B", añade.


El pescado azul, además de poseer todos los nutrientes mencionados anteriormente, "destaca por su elevado contenido en grasas poliinsaturadas omega 3", explica la especialista. Consumir estas grasas en determinadas cantidades y dentro de una dieta completa y equilibrada, ayuda a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares "puesto que mejoran los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre y las cifras de presión arterial", apunta.
Consumir pescado del tipo que sea es igual de beneficioso, aunque si tenemos problemas específicos, unas especies serán más aconsejables que otras. La experta incide en recordarnos que "la frecuencia recomendada de consumo de pescados y mariscos es de tres a cuatro raciones a la semana". Si de ellas, dos o tres son de pescado azul, estarás cuidando aún más tu organismo y, por tanto, tu salud.
Recetas con pescado azul: