
Un ajo, un puñado de albahaca, unos cuantos piñones, algo de queso, una pizca de sal y un riego de aceite así tomados, de uno en uno, parecen poca cosa. Pero majados uno sobre otro con movimientos rotatorios como los de las esferas celestes forman una salsa, cruda, bestial y dolorosamente perfecta a la que los ligurianos llamaron pesto y después con el orgullo que se merece "pesto genovese".
Solo son siete ingredientes, los que se necesitan para hacer la salsa de la que nunca nadie tuvo suficiente siete ingredientes tan elementales como los siete colores del arcoiris, como los siete días de la semana, como los siete pecados capitales.
El pesto surgió del esfuerzo de una mano pobre alimentada de ajo, de cebolla y de sopa. Una mano curtida por el sol de días largos mucho anteriores a los lujos de los certificados de origen DOP y otras pijadas del primer mundo. Aquella mano armada de piedra y madera hacía el pesto a veces con cebolla, siempre sin piñones y con albahaca cuando había pero también con perejil y/o mejorana. No le importaba. En su cocina el pesto era un condimento utilizado principalmente para la sopa, la sopa eterna.
Aunque hoy en día existen tratados filosoficos sobre el arte de hacer el auténtico pesto en realidad hasta después de la segunda guerra mundial, el pesto era un concepto mucho más abierto de lo que es hoy día, es un invento relativamente reciente. John Dickie relata en su "Delizia! La historia épica de la comida italiana" uno de los acontecimientos claves para entender bien esta salsa y el sentimiento de orgullo territorial que genera en todo genovés.
Unos años más tarde los carabinieri denunciaron a ocho empresas, entre ellas Nestle-Barilla, por producir pesto alla genovese con ingredientes tan locales como la albahaca vietnamita y el ajo de china. Un disparate, qué digo, ¡una infamia! para los italianos, porque es precisamente en los ingredientes locales donde reside la autenticidad de un bien llamado pesto genovese.
A nadie debería extrañar que italia sea el país con más productos DOP (Denominación de Origen Protegida) e IGP (Indicación Geografica Protegida) de la Unión Europea. Todos estos productos juntos generan para el país, unas ventas anuales de unos 8000 millones de euros. Ahí es nada. Entre ellos están por ejemplo: el vinagre Bálsamico de Módena DOP, la Leche de Búfala de Campania DOP, el Gorgonzola DOP, la Naranja Roja de Sicilia IGP, el Jamón de San Daniele DOP, el aceite virgen extra Riviera Ligure DOP y por supuesto la albahaca de de Liguria DOP.
La albahaca obtuvo su certificado en octubre del 2004, 2 años más tarde se creo al oeste de la ciudad un lugar con el que a veces sueño, el Parque de Albahaca de Prá. Una amiga mia hubiese jurado, como lo hizo toda la prensa internacional, que la empresa estaba gafada ya desde el principio porque 2 meses más tarde una tormenta "monstruosa" de verano y unas piedras de granizo "del tamaño de pelotas de golf" destrozaron los invernaderos y el 80% de la albahaca.
Yo por mi parte todos los veranos plantó en mi balcón tres o cuatro plantas de albahaca con el único propósito de hacer pesto. Siempre termino llorando porque los bichos me están comiendo la planta pero aún así merece la pena. Ese campo verde y perfecto en el que la albahaca rebosa vitalidad, que se ve en la foto, me parece tan bonito que hasta me conmueve. Es uno de los invernaderos de Prá uno de los que resurgió de sus cenizas.
No existe una receta definitiva de pesto ni existirá jamás. El pesto es tan personal como la huella dactilar. Aun así existen ciertas reglas bastante estrictas en lo que a sus ingredientes se refiere. Todos ellos deben ser locales, especialmente la albahaca y el aceite. En cuanto al queso se utilizan pecorino y parmesano en cantidades variables dependiendo del gusto de cada uno. Los piñones también es mejor que sean pinoli freschi di Pisa, y nunca deberían faltar tampoco la sal gruesa y el ajo, los dos con medida.

Si tengo suerte algún día haré un viaje por las Cinque Terre y descansaré en uno de los pueblos más rómanticos y más "pineados" de pinterest, en Mandorla. Me sentaré en una terraza, rodeada de casas de colores y comeré unos trofie al pesto calientes mientras el mediterráneo se mece frente a mi. Pero de momento me basta con mi pesto y mi albahaca de maceta. No será la más auténtica, ni la mejor, pero a mi me parece el mar verde esmeralda más bonito que entró jamás en un bote de cristal y hasta un sueño líquido. Me ha salido el día poético hoy.
Espero que os animéis a hacer pesto también vosotros. Merece la pena tomarse la molestia porque el pesto casero es muy superior a cualquier bote que se pueda adquirir hoy en día en el mercado. Si la hacéis con la batidora estará lista en un visto y no visto. Si no tenéis piñones utilizad almendras o nueces, ningún genovés os demandará por ello, os lo prometo. Nunca hay que disculparse por modificar una receta al gusto, es uno de los derechos que sí tenemos.
1. Limpia la albahaca cuidadosamente con agua fría y sin romper las hojas. Deja secar de forma natural. (Mi albahaca estaba en las últimas y lo de cuidadosamente admito que yo, me lo salté) Prepara el resto de ingredientes que es recomendable estén a temperatura ambiente.
2. En un mortero (preferiblemente de mármol y mano de madera, lo último también me los salté) maja el ajo, la albahaca y la sal primero con golpes y después con movimientos de rotación suaves hasta que las hojas suelten un jugo verde brillante.
3. Añade lo piñones y continua el majado hasta que se conviertan en una pasta. (Yo encuentró que esté proceso es más fácil y los piñones sueltan mejor su aceite tostándolos unos segundos en una sartén a fuego moderado)
5. En una batidora de vaso o minipimer. Antes de echar todos los ingredientes en el vaso de la batidora y para evitar la oxidación procura que el vaso esté bien frío. Echa todos los ingredientes juntos y bate a la mayor velocidad posible ya que un mayor tiempo en la elaboración significará de nuevo más oxidación.
6. Conserva la salsa en un recipiente de cierre hermético en la nevera. Se conservará mejor si cubres la superficie con aceite de oliva. En estas condiciones debería mantenerse en buen estado una o dos semanas.
7. Pasta al pesto. Cuece la pasta en abundante agua salada. Cuando esté al dente reserva un poco del agua de cocción y escurre la pasta. Echa el pesto y mezcla bien mientras esté caliente. (El pesto no debe ser calentado con fuego directo)
*"La albahaca de Liguria es muy apreciada porque carece de las notas mentoladas de otras variedades" no es tán fácil de encontrar como a mi me gustaría. Yo he utilizado una variedad italiana de hoja grande que tengo plantada en el balcón. Es una planta muy agradecida durante todo el verano y yo recomiendo a todo el mundo su cultivo casero. A veces, a mi parece ser que siempre, la invaden unos gusanos verdes que se comen poco a poco todas las hojas. Así estaba mi planta el día en que decidí que ya era hora de hacer mucho pesto. No tengas miedo de utilizar otra variedad de albahaca saldrá estupendo seguro. Incluso puedes jugar a hacer pesto con otras hierbas como el perejil, la rúcula, la mejorana etc.
**Quesos: Siempre es preferible comprar un trozo de queso y rallarlo en casa a comprarlo ya rallado. La diferencia entre ambos es mayor de la que cabría pensar y el esfuerzo merece la pena.
***Puede sustituir los piñones por almendras o por nueces por ejemplo.