
Hay veces que te encuentras con regalos inesperados, como estos pimientos. Decidí rellenarlos y hornearlos, aprovechado que eran del tamaño perfecto para ello. El relleno es muy básico, sin complicaciones, y la forma de elaborarlos bien sencilla. La presentación para llevarlos a la mesa es bien bonita y colorida, sobre todo si jugamos con los colores de los pimientos. 

PREPARACIÓN:
Ponemos una cucharada de AOVE en una sartén y freímos el tomate triturado. Una vez frito lo ponemos en el fondo de la fuente de horno que vayamos a usar para hornear. Lavamos y cortamos la parte superior de los pimientos, limpiamos bien por dentro y secamos. Ponemos los pimientos ya huecos en la fuente de hornear.
En una sartén vamos a preparar el relleno, ponemos un fondo de aceite de oliva virgen extra (AOVE) y añadimos la cebolleta y el puerro picados, una vez que estén transparentes éstos añadimos la carne picada, salpimentamos y rehogamos, cuando haya cambiado de color la carne le añadimos el vino y dejamos reducir, cuando esté casi reducido añadimos el romero y el tomillo fresco. Retiramos del fuego y rellenamos los pimientos con la carne.
Horneamos los pimientos en el horno precalentado a 180º durante unos 30 o 40 minutos. Las tapas también las he puesto hornear por separado. En los últimos cinco minutos añadimos a los pimientos un poco de queso rallado para que acabe derritiéndose sobre la carne del relleno. Sacamos y servimos en un plato con un fondo de ensalada, decorado con un poco de romero o tomillo fresco y acompañando en la mesa el tomate frito del fondo de la fuente.
Como veis la receta de nuevo es bien sencilla, y estupenda. Sobra decir que se come todo, ya que el pimiento que usamos de recipiente están espectacular junto con el relleno. Relleno que habrá adquirido ese sabor picante y dulce de los pimientos.
Feliz martes. 