
Los grandes hallazgos a veces vienen de las segundas oportunidades.
Tenemos cerca de casa una pizzería a la que fuimos hace tiempo y a la que decidimos que no volveríamos a ir. A decir verdad, no recuerdo muy bien el motivo porque tampoco guardo tan mal recuerdo, pero el caso es que desde que dijimos que no volveríamos a pisarla hasta que le dimos una segunda oportunidad hace cosa de una semana, han pasado varios años.
En ese tiempo el local ha cambiado de dueños y por lo tanto también la atención, hasta tal punto que pasamos del “aquí no nos vuelven a ver el pelo” al “tenemos que volver a venir por aquí”. Parece mentira lo mucho que hace una atención cuidada y el tener algunos detalles con los clientes.
El día de la segunda oportunidad fuimos, no para quedarnos en el local, sino para recoger una pizza y llevárnosla a casa. Mientras nos la preparaban me dediqué a mirar los carteles que tienen colgados. Al ver alguno de ellos pensé en ofrecerles mis servicios para hacerles las fotos jejeje… pero hubo uno en concreto que no, que era apetitoso a primera vista: sobre un plato blanco había una jugosa pizza de chocolate con frutos rojos. Pensé que además de estar de vicio, seguro que era facilísima de preparar. Y efectivamente, este fin de semana tomé una receta de masa de pizza de mi libro Pan Artesano de Peter Reinhart, compré chocolate y algunas frutas, y me puse a hacerme mi propia pizza de chocolate y fruta.
Pizza de chocolate y fruta
Para la masa de 2 pizzas (tamaño pizza individual de las saladas):
Esta es una de aquellas recetas que me causan dudas. Sé que los italianos son muy puristas con la pizza y no se si es sacrilegio o no hacer una pizza dulce pero siendo tan golosa y con tanto chocolate, creo que me lo perdonarán ;)
Una recomendación: tomadla con el estómago vacío o como el postre de un menú ligero porque llena mucho pero está tan buena que no podréis parar de comer ni aún llegando al punto en que la cinturilla del pantalón aprieta y estamos a punto de petar.