Hace poco estaba tomando café con una amiga y me contaba que había descubierto cómo hacer gyozas en casa. "No sabía que era tan fácil", me dijo. Y es verdad: la cocina internacional no es cosa de restaurantes de cinco tenedores. Está ahí, al alcance de tu mano, esperando a que te atrevas a probarla.
Lo bueno de cocinar recetas de otros lugares es que aprendes técnicas nuevas mientras disfrutas de sabores que creías lejanos. Y no necesitas ingredientes raros o equipo especial: con lo que tienes en casa y un poco de paciencia, sorprenderás a quien sea. Te lo digo por experiencia.
Aquí te traigo un recorrido por lo mejor de la cocina internacional: desde pastas italianas hasta tapas orientales, postres que enamoran y clásicos que nunca pasan de moda. Todo lo que necesitas para sentirte cocinero sin salir del barrio.
Un repaso por doce platos de diferentes rincones del mundo que te abrirán el apetito y te demostrarán que la cocina internacional es más accesible de lo que imaginas.

Aquí verás el paso a paso para conseguir esas empanadillas japonesas crujientes y jugosas. Una vez que domines la técnica, no pararas de hacerlas.

Descubre cómo conseguir esa corteza crujiente sin necesidad de horno especial. La trampa está en la sartén y en la técnica adecuada.

Te sorprenderá lo rápido que puedes tener un plato mexicano auténtico en la mesa. Cremosas, sabrosas y tan fáciles que hasta los niños piden repetir.

Todo lo que necesitas saber sobre esta joya de la cocina oriental. Crujientes por fuera, tiernos por dentro, y completamente vegetarianos.

Aquí aprenderás los secretos de esta salsa de nata y queso que es tan sencilla como adictiva. Nata, parmesano y poco más: la magia está en el detalle.

Este caldo japonés casero es tu mejor aliado cuando quieres algo reconfortante y lleno de sabor. Los fideos y el caldo merecen tiempo, pero el resultado lo vale.

Sin complicaciones ni ingredientes extraños, el auténtico tiramisú de toda la vida. Capas de bizcocho, mascarpone y ese toque de cacao que lo hace irresistible.

Estos viajes culinarios no requieren pasaporte, solo ganas de disfrutar cocinando. Cada receta es una puerta abierta a nuevas técnicas, nuevos sabores y, por qué no decirlo, nuevas amigas a las que sorprender en la mesa.