Bueno, no sé si será realmente a la bilbaína pero es la receta más utilizada por mi madre para preparar pollo, y por lo que he leído al respecto se parece bastante (y eso que mi madre nunca ha estado en Bilbao).
En fin, el reto de este mes de la TS tenía como premisa fundamental publicar bajo el hastad “la que has liao pollito” :D, una receta en la que el protagonista fuese el pollo, y aunque tengo varias (ya os las iré contando) esta es sin duda la más “typical” y desde luego al más puro estilo Marieta, es decir rica, rica, rica y facilona a más no poder.
Estos son los ingredientes que necesitaréis para su elaboración:

Comenzaremos por poner un fondo de aceite en la cazuela a fuego medio, salpimentamos el pollo y lo freímos hasta que nos quede doradito.
Mientras nuestro pollo va tomando color, picamos los pimientos en tiras pequeñas.
Y majamos en el mortero los ajos y el perejil picado.
Añadimos al pollo las tiras de pimiento y las rehogamos un par de minutos, luego agregamos el contenido del mortero y el vino blanco.
Dejamos reducir un poco e incorporamos el zumo de limón y el tomate. Si los tomates que empleáis no están bien maduros o si utilizáis tomate triturado en conserva, yo os recomiendo que le pongáis una cucharadita de azúcar para contrarrestar la acidez.
Lo “meneámos” todo de nuevo y ya sólo queda tapar la olla y dejar que se vaya haciendo solito durante 10/15 minutos.
Et voilà!
Un guiso de los de “toma pan y moja”