Abuelo y nieta disfrutaban enormemente estando juntos, él había conseguido transmitirle a la pequeña Celia el amor que sentía por los libros y la música y ella respondía a sus enseñanzas con una curiosidad inusual y un deseo enorme de compartir todo el tiempo posible con el abuelo Manuel. Hoy te voy a contar la historia del músico más grande que existió nunca.-Tocaba el violín? –Tocaba la lira. Se llamaba Orfeo. Vivió hace mucho, mucho tiempo. Antes de que él existiera el mejor músico era su padre, el dios Apolo. Un día Apolo y su musa mayor, Caliope, tuvieron un hijo llamado Orfeo. Su padre le dio su primera lira y le enseñó a tocarla. Y el hijo superó al padre, el alumno llegó a ser mejor que el maestro, pues era hijo del dios de la música y de la musa de la poesía. Su música era lo bastante poderosa como para seducir a dioses, humanos y bestias e incluso acallar a las sirenas. Orfeo era humano, pero tocaba como un dios, y eso le hizo perder parte de su humanidad y convertirse en semidivino. Y entonces, él…se enamoró y volvió a ser humano. Orfeo conoció a Eurídice y se casó con ella, pero Himeneo, el dios del matrimonio, no pudo bendecir el enlace: las antorchas del himeneo se apagaron, y su humo llenó los ojos de lágrimas. No mucho después de la boda Eurídice paseaba por los prados cuando fue vista por el pastor Aristeo. Embrujado por su belleza, él emitió un silbido de admiración: bajo, largo y lento. Eurídice se asustó y huyó. Mientras corría un escorpión blanco le picó en el tobillo. Eurídice murió y Orfeo se quedó destrozado. Cantó su dolor para que todos lo oyeran. Allá en los cielos, los dioses lloraron. Lloraron tanto que sus ropas quedaron empapadas y hundidas. Por eso en los grandes cuadros los dioses aparecen semidesnudos. En este punto de la historia, apareció la abuela Consuelo para anunciarles que la comida ya estaba en la mesa. El abuelo Manuel le dice a su nieta, que lo mira con ojos de suplicar que acabe el relato, por la tarde seguiremos con la historia de Orfeo, ahora vamos a ver qué es eso que huele tan bien:
POLLO A LA NARANJA
Ingredientes (2 personas):
4 jamones de pollo.
1 puerro (la parte blanca).
1 cebolla pequeña.
1 diente de ajo.
1 rama de romero fresco.
1,5 cm de jengibre fresco (pelado y cortado en bastoncitos).
9 semillas de enebro.
2 guindillas (opcional).
250 ml de zumo natural de naranja.
Piel lavada y seca de 1 naranja (sin la parte blanca, cortada en juliana).
Sal y pimienta negra recién molida.
3-4 c.s de aove (aceite de oliva virgen extra).
Elaboración:
Picar el puerro, la cebolla y el ajo.
Poner a calentar el aceite en una cazuela y dorar ahí el puerro la cebolla y el ajo.
Cuando estén las verduras doradas añadimos el pollo y lo salpimentamos, le añadimos el jengibre, las semillas de enebro, la rama de romero y la piel de naranja.
Doramos el pollo por todos los lados y cuando esté a nuestro gusto le añadimos el jugo de naranja.
Dejamos que cueza lentamente hasta que la salsa se reduzca a un tercio.
Nota: el relato, te lo acabaré de contar el próximo domingo acompañado de una receta elaborada especialmente para ti. Feliz semana.