
La intensidad de la magnífica salsa de judías negras saladas y fermentadas, hace de este plato una receta única, los vegetales frescos hechos al dente por culpa del Wok aportan texturas crujientes, la salsa resultante de esta mezcla, ofrece Umami por doquier para redondear un plato que puedes hacerlo con diversas carnes, vegetales o mezclando elementos de mar y montaña.
Este plato es originario de China, pero hoy puede ser uno de los platos más populares de los restaurante chinos en Occidente. La salsa de judías negras es ideal para sopas, guisos y cocidos al vapor, pero sobre todo para tus salteados. Como ya comentamos, aguanta cualquier proteína que le metas, ternera, cordero, pato, pavo, pollo, gambas, pescado, mariscos… Que debes dejar marinar unos 15 o 30 minutos al menos, aunque con la ternera, cordero y pato deberías dejarla más tiempo y con el marisco puedes simplemente mezclar y cocinar.
1. Cortamos el pollo en trozos de bocado retirando posibles excesos de grasa. Colocamos en un bol y mezclamos bien con el resto de ingredientes del marinado. Dejamos reposar al menos 15 minutos o media hora.
2. Pon a calentar un wok a fuego fuerte, cuando esté bien caliente, añade 3 cucharadas de aceite y agrega el pollo, saltéalo un par o tres minutos o hasta dorar.
3. Agrega la cebolla y los pimientos. Saltea 1 minuto más.
4. abre un espacio en el centro del wok y agrega un par de cucharadas más de aceite, ahora echa los ajos, el jengibre y fríe unos segundos hasta que empiecen a soltar su aroma y en ese momento echas la salsa de judías negras, fríe unos segundos y empieza a saltear todo nuevamente mezclado bien.
5. Añade el agua, saltea un minuto y ahora agrega los ajetes tiernos sin parar de saltear. Un par de vueltas y sirve acompañado de arroz blanco cocido o fideos.









Los ajetes tiernos, puedes usarlos picados o en bastones, según tu gusto, además, otros vegetales que van bien con esta receta son las zanahorias cortadas en bastones previamente escaldados, champiñones, setas shiitake, unos brotes de soja frescos o los fantásticos tirabeques. No desentonarán en esta receta unos huevos de codorniz cocidos y si te gusta el picante, algunos chiles frescos le van de lujo, así también terminar el plato rociando unas semillas de sésamo blanco, negro o una mezcla de ambas.