Hoy vuelvo con una receta fácil de nuestra gastronomía mas tradicional, como son estos polvorones de avellana, totalmente deliciosos, que nada tienen que ver y menos envidiar a los industriales. Desde aquí os animo a perder el miedo a preparar este tipo de recetas que tanto tienen que ver con nuestra idiosincrasia.
Además podéis ir preparando este tipo de recetas con tiempo, pues se conservan perfectamente durante mínimo un par de semanas en una caja hermética cerrada.
Debo reconocer que estos últimos años he estado un poco perezosa a la hora de meterme de lleno en éstas preparaciones, de hecho desde que mi madre se fue, no había vuelto a preparar polvorones, pero esto mismo ha sido lo que me ha motivado a encender otra vez el horno y preparar todas esas recetas que tanto le gustaban a ella y que esperaban en el recuerdo para volver a hacerlas.
El origen de los polvorones data del siglo XVI, su aparición vino propiciada por el excedente de cereales y de manteca de cerdo en Andalucía, mas concretamente en Estepa o Antequera municipios de los que se cree que proceden, lo que si queda claro descartado es su procedencia musulmana, al ser la manteca uno de sus principales ingredientes.
Si como a mi os gusta preparar la navidad con vuestros propios dulces, aquí os dejo los enlaces de éstos coquitos caseros, o estos otros cordiales murcianos de cabello de angel y almendra, y estos estupendos roscos de vino y cómo no éste turrón de guirlache.
Espero que estéis disfrutando de este puente, y ahora que parece que llega una ola de frío, os animo a encender el horno con este tipo de elaboraciones, os sorprenderá lo fácil que resultan y lo mucho que lo van a agradecer los vuestros.