Una de las principales claves o reglas que toda persona que quiera llevar una dieta sana y un correcto control del peso debe seguir es hacer cuatro o cinco comidas al día que incluyan todos los nutrientes necesarios sin que las grasas superen el 30% del total de ellos. Según los expertos, si reducimos nuestra ingesta de alimentos y la repartimos en varias tomas diarias mantendremos nuestro metabolismo activado y nos será mucho más fácil llevar una dieta equilibrada a la vez que evitamos picar entre horas.
Lo ideal es realizar un desayuno completo y variado a primera hora de la mañana, tomar algo ligero como una pieza de fruta al mediodía, llevar a cabo una comida equilibrada y una merienda suave durante la mitad de la tarde y por último, preparar una cena ligera para descansar mejor durante la noche.
Así, repartidos entre estas cuatro o cinco comidas deben consumirse diariamente dos raciones de lácteos, tres piezas de fruta y dos raciones de verduras u hortalizas. Además, a lo largo de la semana debemos asegurarnos de consumir tres veces arroz, dos veces legumbre, cuatro veces patata, cuatro veces también carne blanca, dos veces carne roja y cuatro veces pescado (preferiblemente azul).