Una maravilla de receta, sencilla, rápida y sana.
Si te gustan los champiñones al ajillo, aquí te explicamos algunos trucos para que al hacerlos pierdan el menor volumen posible y te queden tiernos y sabrosos.
Ingredientes:
Nuestro primer consejo es comprar unos champiñones muy jóvenes. Para estar seguros de que lo son, debéis observar que la membrana que une el sombrero con el tallo está intacta o acaba de separarse.
Limpiamos bien los champiñones, cortamos la parte del pié que ha estado en contacto con la tierra y les quitamos la humedad todo lo que podamos con papel de cocina.
Laminamos los dientes de ajo y cortamos pequeño el perejil fresco.
Preparamos una sartén amplia y la ponemos al fuego sin aceite.
Cortamos los portobellos en láminas más bien gorditas y los echamos en la sartén caliente.
Debe pasar el menor tiempo posible entre cortar los champiñones y cocinarlos. Todo ese tiempo que pase entre el corte y la cocción contribuirá a que se oxiden y por tanto a que ennegrezcan.
Les damos unas vueltas en la sartén y cuando observemos que empiezan a dorarse añadimos tres cucharadas de aceite, el ajo y el perejil y continuamos cocinándolos a fuego fuerte.
A los tres minutos de haber puesto el aceite, el ajo y el perejil, añadiremos el jerez seco y dejaremos que se evapore prácticamente.
Los separamos del fuego y añadimos una pizca de sal y removemos.
Emplatamos con unas escamas de sal maldon por encima y una hojita de perejil para adornar.
Este es un modo de cocinar los champiñones que puede ser un entrante, una guarnición o un plato principal. Y si además le añadimos un huevo y un trozo de pan nos quedará un plato para disfrutar de verdad.


