Hay veces que intento preparar recetas con las que sorprender, recetas de las que tal vez no hayas oído hablar o sepas como hacer y eso me hace olvidarme que en la sencillez se encuentran muchas veces la esencia, tal vez las recetas que recordamos de nuestras abuelas no sean recetas elaboradas, si no cosas sencillas que nos hacían sentirnos bien. A mí este flan son esas cosas las que me evocan, lo probé por primera vez en la Isla de La Palma en una reunión familiar y luego comencé a prepararlo en casa para otras reuniones familiares y siempre triunfa, por eso prepararlo es recordar a personas que te hacen feliz.

Sin lugar a dudas este es uno de los postre más sencillo que he preparado en el blog, junto a las BOLITAS DE COCO, el QUEQUE EN EL MICROONDAS o el FLAN DE HUEVO y por esa sencillez tal vez por eso guste a toda la familia.




Prepara el flan según las instrucciones del envase, yo he usado 500 ml. de leche. Vierte el flan sobre los sobaos y déjalo enfriar unas dos horas.
Pasadas las horas monta la nata bien fría, entre más fría está la nata mejor se monta, un buen truco para este verano es que coloques un cuenco con hielo y dentro de este el bol con la nata.
Cuando la nata comience a montar añade la leche condensada y continúa batiendo hasta que monte bien.
Extiende la nata sobre el flan y espolvorea con trocitos de almendras. Luego vuelve a colocar la bandeja en la nevera un mínimo de una hora. 
Este postre es mucho más delicioso si lo preparas el día anterior ya puedes ver que una vez partes un trozo de este postre nadie se puede resistir.